La doctora Jennifer M.?Glass, del Centro de Investigación de Adicciones de la Universidad de Michigan, ha presentado un estudio en el que indica que fumar «tiene una relación negativa con el coeficiente intelectual y el pensamiento». Este hallazgo podría parecer contrario a la lógica, pues muchos fumadores dicen sentirse más alerta y concentrados después de fumar. De hecho, los estudios demuestran que la mejora de las funciones mentales es uno de los efectos inmediatos de la nicotina; todo lo contrario que a largo plazo. Los trabajos indican que en EE. UU. el 87% de los alcohólicos fuman cigarrillos (frente al 30% de la población general), lo que puede explicar las deficiencias cognitivas que se detectan en quienes dependen del alcohol. | reuters