Recomienda a los divorciados que comulguen donde no los conozcan La Iglesia pide a los políticos que no apoyen leyes contrarias al matrimonio y la familia
22 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Con un documento final, aprobado ayer por más de 250 obispos, se clausuró el primer sínodo del pontificado de Benedicto XVI. Las 50 proposiciones llevan por título Eucaristía: pan vivo para la paz en el mundo y, como ya se preveía, confirman todos los noes a las propuestas más liberales. El documento se inicia con una denuncia de las situaciones de injusticia y pobreza en América Latina, África y Asia, y hace hincapié en la «secularización» de la sociedad que ha llevado a la «indiferencia religiosa». Los obispos apelan a los políticos para que no apoyen leyes que van contra «el derecho natural, el matrimonio y la familia». También se recoge uno de los temas de más relieve durante las discusiones, como es el de la derecho a la Eucaristía de los divorciados que se han vuelto a casar, a los que los obispos han reiterado su negativa, aunque les piden que participen en la misa dominical. Podrán comulgar si no mantienen relaciones de pareja y aconseja que lo hagan donde no se les conozca, «para evitar que alguien pueda escandalizarse». Hay, eso sí, una petición a los tribunales eclesiásticos para que las anulaciones matrimoniales sean «correctas y rápidas». El documento reitera la unidad de la Iglesia latina y de las orientales que reconocen a Roma, esperando que un día se llegue a «una sola fe». Hasta ese momento los obispos limitan la intercomunión con fieles de otras iglesias cristanas: «Gestos precipitados pueden obstacularizar aún más la verdadera comunión». En la parte dedicada a las «luces», señalan el aumento de vocaciones en algunas zonas del mundo, el año eucarístico y la nueva evangelización, mientras que en las «sombras» destacan la falta de sacerdotes, la crisis de la confesión y la pérdida de sentido del pecado. Se invita a las familias a educar en la fe y el Evangelio y a promover la práctica de los sacramentos.