El eclipse paralizó Galicia

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

SOCIEDAD

Decenas de miles de personas siguieron el acontecimiento en todas las ciudades gallegas El fenómeno alteró los centros de trabajo, colegios y negocios

03 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los gallegos fueron los primeros europeos en disfrutar del eclipse. El fenómeno que ha cruzado la península desde Pontevedra hasta Valencia ha conseguido, además de marcar un hito histórico, interrumpir el ritmo de las ciudades y sus hábitos. Miles de personas presenciaron el eclipse. Con gafas especiales, con cristales de soldador o con otros inventos caseros de dudosa seguridad, los ciudadanos se echaron a la calle minutos antes de las 11.00 horas, momento en el que la Luna ocultó el 90% del astro rey. Con puntualidad, la luna comenzó a comer el sol a las 9.38 horas. Los primeros en verlo fueron los vigueses. Todos a la calle Además de los miles de personas concentradas en lugares específicos para observar de una forma dirigida el fenómeno, las azoteas de los edificios, las explanadas y los parques se han convertido en improvisados platós en los que se concentraron decenas de vecinos o de trabajadores. El mejor aliado del eclipse fue el tiempo, ya que el cielo estuvo prácticamente despejado en toda Galicia, a excepción de alguna nubosidad en la zona norte de las provincias de A Coruña y Lugo. La intensidad de la luz bajó, aunque menos de lo que muchos esperaban. Y la temperatura también descendió precisamente en las horas del día en las que el sol comienza a calentar. El observatorio astronómico Ramón María Aller, de la Universidad de Santiago, comprobó que la temperatura, tras incrementarse progresivamente desde primeras horas de la mañana se redujo de 15 grados hasta los 12,3 a las 11:10. El eclipse anular de sol atrajo en la mañana de ayer la mirada de cientos de compostelanos que se concentraron en el campus y en la Praza do Obradoiro, donde el Observatorio Astronómico de la Universidad había dispuesto sendos telescopios que proyectaban la imagen del fenómeno. Además, se repartieron entre los ciudadanos más de mil gafas especiales, que pronto se quedaron cortas para atender la demanda de los centenares de curiosos. Lo mismo ocurrió en Pontevedra, un mirador excepcional para contemplar el eclipse. Algunos cursos de colegios aprovecharon el eclipse para realizar actividades educativas, mientras que en otros, sobre todo entre los más pequeños, retrasaron la hora de recreo por prudencia. Los alumnos de la Escuela Naval Militar de Marín no dudaron a la hora de colocarse las gafas especiales para deleitarse con un evento que no se repetirá hasta el 2026. Y en A Coruña, como si de un concierto se tratara, cerca de mil personas se reunieron expectantes en el parque de Santa Margarita para poder observar el eclipse. Fueron muchos los niños que cambiaron sus clases del colegio por una auténtica lección de astronomía. Los responsables de la Casa de las Ciencias pusieron a disposición de los presentes diferentes artilugios que facilitaban su visión sin ningún tipo de riesgo. Aunque se repartieron más de trescientas gafas, no fueron suficientes y hubo quién quiso sacar partido de la situación vendiendo otras no homologadas. Palomas En Ourense, más de lo mismo. Varios centenares de personas se reunieron ayer en la Alameda de la capital para observar el eclipse. No fueron los únicos. Las palomas que abarrotan a diario este parque ourensano se retiraron minutos antes a los tejados de la plaza de Abastos, donde normalmente pasan la noche, alteradas por el cambio de luminosidad. En la ferrolana plaza de Amboage unos 200 curiosos se reunieron en torno a un pequeño telescopio con luz proyectada que instaló en la zona la Sociedade Galega de Historia Natural, organización ecologista que distribuyó además cristales especiales para poder ver el eclipse. Y en Vigo, varios miles de personas ascendieron ayer a la cima del céntrico monte del Castro para seguir la evolución del eclipse. La Asociación Astronómica Rías Baixas instaló allí varios telescopios para que quien lo desease.