Experimentos, con gaseosa

FEDERICO FERNÁNDEZ DE BUJÁN

SOCIEDAD

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04 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA FELIZ y ocurrente expresión forma parte del patrimonio popular. Todos en algún momento la utilizamos. Lo que ya no saben todos es su autoría. Menos aún, el contexto en que ha sido utilizada. Me propongo aportar algo para su mejor comprensión y consecuente utilización. La paternidad de la frase corresponde a Don Eugenio d' Ors. Ensayista, crítico de arte, académico, literato, periodista. Uno de los más preclaros y geniales pensadores del pasado siglo XX. También uno de los más brillantes y fecundos escritores. Originalidad Su originalidad, de fondo y forma, traspasa toda su obra escrita. Su contexto se sitúa a propósito de una glosa a la voz Pedagogía que se incluye en el Último Glosario. Así se llama una de las recopilaciones, alfabetizada, de los escritos periodísticos en los que Xenius -uno de sus seudónimos-, aborda cualquier tema que interesa a la naturaleza humana. La expresión que comentamos es la sugerente y certera recomendación del maestro, ante la toma de decisiones en cuestiones importantes con las que no se debe experimentar. Cuenta Don Eugenio que un joven oficial había decidido celebrar su cumpleaños convidando a aquellos con los que compartía pensión, a una copa de champán francés. Champán francés A los postres, el capitán pide que se sirva la botella, guardada cuidadosamente en la fresquera. Un joven mozo que atiende el comedor se dispone a la tarea que le había sido encomendada. El oficial pone en duda su pericia en el arte de descorchar. Por ello le pregunta reiteradamente: «¿sabrá Vd. descorchar esta botella?» El osado camarero responde con inconveniente seguridad: «No se preocupe usted, señorito». Ira contenida El mozo comienza a agitar con poca destreza la botella y derrama el preciado y espumoso líquido. El oficial, con una mirada de ira incontenida, reprocha al inexperto jovenzuelo: «Chiquillo, ¡los experimentos, con gaseosa!».