El cartero más polifacético

Rocío García Martínez
Rocío García A ESTRADA

SOCIEDAD

MIGUEL SOUTO

Forcarei y el Arzobispado de Santiago rindieron homenaje a Manuel Barreiro, inventor, cineasta, artista y catequista con más de setenta años de labor pastoral

12 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El cartero que Mamasunción espera ansiosa en el primer corto del cineasta Chano Piñeiro tiene nombre y apellidos. Se llama Manuel Barreiro y vive en Forcarei, el pueblo en el que, como en la película, se ganó la vida repartiendo el correo. En la cinta Barreiro se representó a sí mismo, pero supera con creces al taciturno personaje de ficción. Para Manuel Barreiro, padre del politólogo Xosé Luis Barreiro, el oficio de cartero fue uno de tantos. Y la actuación en el filme, un capricho de su amigo Chano Piñeiro, al que también ayudó en las labores de producción. El forcaricense es hombre de poca escuela, mucha cultura y una curiosidad infinita que lo ha convertido en inventor. Tenía 19 años cuando le dio por destripar relojes y, a fuerza de leer libros y de combinar piezas, diseñó un reloj-calendario que obliga a santiguarse al observador. Calendario perpetuo El artilugio indica la hora en cualquier meridiano, el día del mes y el de la semana. Además, tiene un calendario perpetuo para calcular la coincidencia de las fiestas movibles. Sus contemporáneos vieron la inspiración divina o la ayuda del demonio en semejante invención, pero el único secreto del aparato son los engranajes de madera y las agujas de latón. Con el invento ganó fama y un hueco en la historia local. La Enciclopedia galega le dedica unas líneas en la entrada para el vocablo «Forcarei», y el diputado republicano Antón Alonso Ríos, unos párrafos de sus memorias. Pero la relojería no fue su única pasión. Al regresar de la guerra, Barreiro ejerció de fotógrafo oficial del municipio, de sacristán y catequista y de operador del cine Colón. En la Guerra Civil le tocó el bando de los nacionales y una herida que pudo ser mucho peor. «A bala pasoume rozando e dibuxoume unha raia pola cabeza», explica con humor. Después le cogió gusto a la vida y no dejó tiempo para el sopor. Fotos Ejerció como fotógrafo desde 1940. Reveló miles de negativos y reunió un archivo ingente que es la memoria viva de Forcarei. Como operador de cine asistió a la época dorada de Carmen Sevilla y al declive de la sala por falta de afición. Entre el 47 y el 97 pasó más de un millar de películas y llevó un impecable registro de cada proyección. Su archivo fotográfico es la envidia del gremio y las grabaciones de los programas de radio de su hijo Xosé Luis, uno de sus mayores tesoros. Catequista fue desde los doce años. Aún hoy, a sus 88, sigue adoctrinando fieles con el mismo fervor. Por su culpa nació al menos una vocación. Homenaje Quizás por eso el arzobispado de Santiago acaba de concederles a él y a su esposa, Dolores Rivas, un diploma deseándoles la bendición, la protección y el favor de Dios. Bien la merecen. Barreiro llevó su credo a pie a donde los coches no llegaban y suplió las clases de religión que la República eliminó. En total supera los 70 años de labor pastoral y es el catequista con más antigüedad de la diócesis. Pero aún tiene un mérito mayor. No es hombre de estar quieto ni de ver la televisión. Prefiere convertir el motor de una lavadora en torno para muebles. Prefiere sacarle todo el jugo a la vida y aprender con cada sorbo.