La televisión se ha convertido en los últimos años en un arma política de primer orden, de ahí que el uso de este medio como canal informativo haya sido monopolizado por el poder. Ésta es la tesis que expresa el catedrático de Periodismo de la Universidad Complutense Jesús Timoteo en su libro Gestión del poder diluido , presentado ayer en Santiago. En esta obra, el profesor analiza la evolución del medio televisivo en los últimos quince años, desde la caída del Muro de Berlín, en 1989, hasta los atentados de Nueva York y Madrid. Durante este tiempo, según el autor, se ha creado «un poderosos sector de información y comunicación en el que convergen viejas industrias culturales y medios convencionales con nuevos formatos y medios». Esta poderosa maquinaria se ha puesto al servicio del poder, de modo que, tal y como explica el catedrático, «sólo el que manda sale en el Telediario». Del mismo modo, la pantalla del televisor se ha convertido para Timoteo en «puntos de venta individualizados y terminales de distribución de consumo y política» que favorecen la simplificación de los mensajes y los contenidos. Como ejemplo, Timoteo citó la última campaña presidencial en Estados Unidos, en la que Bush obtuvo la victoria en gran medida por el uso de técnicas de propaganda tomadas del mundo de la publicidad. Ante esta situación, Timoteo asegura que los televidentes sólo pueden reaccionar acudiendo a varias fuentes para crear su propia opinión y aprendiendo a manejar el lenguaje de los medios: «Hay quien utiliza los medios para influir socialmente, lo cual me parece muy bien; y quienes no piensan ni tienen opiniones, sino ideologías, lo cual es muy cómodo, pero equivocado, porque los modelos ideológicos, todos ellos, se han quedado anticuados». En la misma línea de escepticismo, Timoteo puso en duda la capacidad de los partidos políticos para arreglar la situación de la televisión pública, que, en su opinión «se seguirá endeudando». A cambio, expresó su confianza en los grupos ciudadanos, que deberán luchar por que prevalezca el derecho a la información sobre la libertad de expresión.