La grasa no está reñida con el estilo, o al menos este es el mensaje que McDonald's busca transmitir con un plan para vestir a sus empleados a la última con uniformes creados por famosos diseñadores. Se trata de acabar con la vulgaridad en la vestimenta de los trabajadores a partir de los diseños de Tommy Hilfiger, Sean John, Ralph Lauren o Giorgio Armani. Estas y otras firmas pondrán al día el estilo de Ray Kroc, quien tomó la franquicia de la mano de los hermanos Dick y Mac McDonald y la expandió hace más de 50 años. En última instancia, el objetivo es convertir a los empleados en «carteles ambulantes» y conseguir que no se quiten el uniforme al salir del trabajo, el sueño de toda empresa. Esta es la última de una larga serie de campañas. | efe