El catecismo de Benedicto XVI

La Voz A.M. | REDACCIÓN

SOCIEDAD

ARTURO MARI

El texto, con 598 preguntas, defiende la desobediencia civil cuando las leyes van contra la moral, reconoce la legítima defensa y considera inmoral la inseminación artificial.

28 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

El Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, presentado ayer por Benedicto XVI fue presentado ayer por Benedicto XVI, quien consideró que debía redactarse en forma de diálogo, es decir, con preguntas seguidas de respuestas sintéticas, ya que así su lectura es más fácil y atractiva para el lector. En total, en el libro se presentan 598 preguntas. Sobre el matrimonio: El Estado debe respetar, proteger y favorecer la familia como la verdadera naturaleza del matrimonio, como unión «de un hombre y una mujer». Sobre el divorcio: La Iglesia no reconoce como matrimonio la unión de divorciados casados civilmente y reitera que no pueden comulgar. Sobre el aborto: Castigado con la pena de la excomunión. Sobre la eutanasia: Los cuidados a los enfermos no pueden ser interrumpidos de forma legítima. Sobre la responsabilidad en la muerte de Jesús: No es imputable a los judíos. Todo pecador es realmente la causa. Sobre la pena de muerte: Reconoce la legítima defensa. Las penas deben ser proporcionales al daño causado. Subraya que la pena de muerte no tiene sentido, pero sin oponerse frontalmente. Sobre el culto al cuerpo: El Compendio está a favor del cuidado del cuerpo, pero rechaza el culto al cuerpo. También condena el uso de drogas, el abuso de comida, alcohol, tabaco y medicinas. Sobre la ciencia y la procreación: Advierte contra el uso de embriones. Considera inmoral la contracepción con el objetivo de impedir la procreación. También considera inmoral la inseminación y la fecundación asistida. Y rechaza el uso de semen de donante anónimo. Sobre la guerra: Considera que es justo el uso de la fuerza militar cuando existe la certeza de un grave daño y cualquier alternativa pacífica se demuestra ineficaz. Sobre la desobediencia civil: La Iglesia católica considera que el ciudadano en conciencia no debe obedecer a la autoridad civil cuando las leyes de un Gobierno se oponen a las exigencias del orden moral.