Hechos y figuras
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Parte de la creme de la creme de la aristocracia y de la realeza europea está pasando este fin de semana en Grecia. ¿El motivo? El bautizo del cuarto hijo del príncipe Pablo y de su esposa Marie-Chantal Miller, un bebé que lleva por nombre Odysseas-Kimon. En la foto de familia se ve a un flamante abuelo, el ex rey Constantino feliz con su sexto nieto. Como es lógico también la reina Sofía de España asistió a l bautizo de su sobrino nieto. Para ellos, igual que para los de pies estos eventos son un buen momento para reencontrarse con la familia. Claro, eso es en lo que se parecen los bautizos de a pie a los de élite pero poco más. Por ejemplo, el bueno de Odysseas-Kimon ha tenido nada menos que siete padrinos y atención a la lista: El príncipe Filipo de Grecia, hermano de Pablo, la princesa Mette-Marit de Noruega, la princesa Olga (hija del príncipe Miguel de Grecia), la princesa Alexandra Saint-Wigestain, Nasos Athanasopulos, el banquero Arpad (Arki) Busson (marido de la modelo Elle Mac Pherson) y Chris Tomsen. Y después, el banquete. Nada menos que 250 invitados, en el Club Náutico de Grecia en Mikrolímano, en la localidad de El Pireo. Ahí es nada. Brasil ya está listo para ir de fiesta la próxima primavera y lo demostró esta semana en la semana más intensa de la moda en el país, la pasarela Rio Fashion Week. Entre las bellezas que desfilaron un papel estrella lo tuvo, como es habitual Gisele Bundchen que tuvo una aparición al puro estilo de videoclip. Como es habitual su novio, Leonardo Di Caprio estaba a kilómetros de la pasarela. Porque pocas parejas están tan alejadas con estos dos chicos, de verdad. Para que vayamos haciéndonos una idea de lo que viene en ropa, un anticipo: tonos crudos y safari, prendas holgadas, y escotes aún más pronunciados. Y para acabar, una buena noticia, especialmente para Kylie Minogue y para sus seguidores. Según publica el diario, la artista australiana ya ha sido sometida a la segunda operación para vencer el cáncer de mama que sufría y los médicos consideran que ya está prácticamente recuperada aunque todavía tiene que someterse a quimioterapia. ?Kylie, de 37 años, temía lo peor después de que los médicos no estuvieran seguros de que la operación para extraerle el tumor diera los resultados esperados, agrega el diario.