Y Miss Universo es...

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SOCIEDAD

UDO WEITZ

Hechos y figuras

29 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Falta sólo un día para que poner nombre y apellidos a la mujer más guapa del Universo 2005. Las horas previas a la elección, patrocinada por el magnate del sector inmobiliario Donald Trump (recientemente casado con una guapa entre guapas) y el canal norteamericano NBC, servirán para engordar las apuestas en torno a quien será la joven que se convertirá en la más bella de este año. En la lista de favoritas están Cynthia Olavaria, miss Puerto Rico; Mónica Spear, miss Venezuela, y Renata Stone, miss República Dominicana. El nombre de la candidata española no suena. Por eso, salvo sorpresas, los nostálgicos tendrán que recordar cuando una joven Amparo Muñoz se hizo con el título para España. Aquí, en la redacción, tras hacer nuestro particular sondeo, coronamos a miss Mauritania, Magali Antoo. De todas formas, el concurso de este año, más que un certamen de belleza, es una campaña de promoción turística de Tailandia, uno de los países más devastados por el tsunami. Y es que una de las intenciones del Gobierno de ese estado del sudeste asiático es dar a conocer al mundo que lugares como Pukhet o Phi Phi ya están recuperados y listos para volver a recibir la marea de turistas a la que estaban habituados. Cymbeline, una de las casas francesas más reputadas dentro del mundo de los trajes de novia, apuesta por la mini falda para contraer matrimonio. La firma con más de treinta años de historia presentó ayer su última colección en Polonia. Ésta es la primera vez que lo hace fuera de Francia. Los asistentes al desfile pudieron ver como los trajes de corte clásico se combinaban con otros mucho más atrevidos que decían adiós a la larga cola para no llegar a la altura de la rodilla. Falta saber ahora quien será la primera novia en atreverse a prometer fidelidad eterna con estos innovadores diseños. Los Gittaohan reivindican la vida nómada El camino fue largo, como en los mejores tiempos de la Ruta de la Seda, pero mereció la pena. Un colectivo de personas de diferentes etnias, agrupadas bajo el nombre de Gittaohan, llegaron ayer a Estambul tras recorrer el histórico camino que nace en medio de China. Su objetivo era promocionar la vida nómada como medio de convivencia entre diferentes pueblos. «Nuestra intención -explicó uno de los organizadores, quien no quiso decir su nacionalidad de origen- es fomentar el contacto cultural entre los turcos y la diferentes culturas que se extienden a lo largo de la Ruta de la Seda».