VIDAS EJEMPLARES
14 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Vapuleado de nuevo por las fuerzas de la Alianza, Darth Vader busca refugio en el extremo más aislado de la galaxia: un planetoide incomunicado al que llaman Manolo 14 . La nave del Lord oscuro, la Star Destroyer , sobrevuela el verde asteroide. Darth Vader ordena aterrizar, pues tiene un buen pálpito: «Pelotazos inmobiliarios, narco-meneo, chafalladas administrativas... siento una fuerte presencia del lado oscuro de la Fuerza», susurra con aterradora voz gutural. La Star Destroyer aterriza en una leira de nabizas. El propietario, iracundo porque han chamuscado sus lindes, la emprende a sachazos con la chapa de la nave. Lord Vader lo pulveriza de un espadazo láser y avanza. Fiel a su imagen de villano sideral, se propone entrar en el negocio de las planeadoras espaciales. Pero los lugareños le explican que el sector ya está saturado. Contrariado, decide probar con actividades más honorables y pasarse a la política. Pero sus espías le alertan de que el jerarca local lleva catorce eras saturnales en el puesto y aún quiere recuncar. Darth Vader cambia de palo y opta por el fútbol. Nada: los jefes de los dos equipos están atornillados al puesto. Ya un pelín cabreado, anuncia que va a tomar el poder en una caja de ahorros. Imposible mover a sus dignatarios. Por último, intenta hacerse nacionalista, pero topa con otro mito irrelevable: el Yoda Rodríguez. Darth Vader, hundido, se asocia a un emigrante retornado de Argentina y monta un bar en Porto do Son.