A Camilla le tiemblan las piernas

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

R.L.

Camilla fue una sensacional amante, una extraordinaria novia y, posiblemente, una buena esposa. ¿Pero sabrá cumplir con sus cometidos y responsabilidades como duquesa de Cornualles y futura reina de Inglaterra? No apuesten. Si es cierto lo que publicó ayer el Mail on Sunday sobre el miedo de Camilla a aparecer en actos públicos en solitario, su estima caerá todavía más por los suelos. Cuenta el rotativo inglés que la esposa de Carlos de Inglaterra anuló una visita programada para el próximo 25 de abril al hospital general de Southampton porque los nervios no se lo permiten. Asegura el diario que no se atreve a salir sola de casa. Para justificar el aplazamiento, su portavoz dijo que no parecía «apropiado» llevar a cabo la visita al hospital durante unas elecciones en las que la higiene de esos centros se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla de los partidos. No por nervios, sino por gusto es el empeño de un austríaco en encerrarse en su casa. No se le ocurrió mejor manera de quedarse en su propio hogar que hacerse construir una celda en una de las habitaciones. El hombre en cuestión responde al nombre de Kranz Krainer. Vive en Hungría leyendo periódicos tras las rejas de una celda levantada en el salón de su vivienda. Los barrotes no sólo son para él. Si alguien de su familia se porta mal, también se le condena a pasar unos días entre rejas. El Reino Unido acogió ayer una nueva concentración de personas disfrazadas de Elvis Presley. Estoy segura de que no existe concurso alguno en el mundo más concurrido que los que intentan buscar al mejor doble del mítico rockero norteamericano. Personalmente, me aburren. No por el personaje a imitar, sino por los imitadores, que se empeñan en copiar los movimientos de cadera sin temor a caer en el más espantoso de los ridículos. Cuestión de vergüenza.