Animadoras

JUANCHO MARTÍNEZ

SOCIEDAD

MEDIO FERRADO

03 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EN AUSTIN, Texas, están rodeados. En la capital de aquel típico estado del Oeste (al oeste está Califormia, pero el Oeste, con mayúsculas, se ha quedado en Texas) hay una fantástica universidad, tradición investigadora, un ambiente liberal y una increíble apertura hacia las ideas procedentes del exterior. Pero están rodeados de Texas, tierra de rifles y de convicciones firmes. En los cines de Texas y de Georgia acaban de prohibir un documental en Imax sobre vulcanismo submarino porque se describían microorganismos con similitudes genéticas con los primates superiores y los humanos. Y Dios no se puso a amasar barro y a hacer figuras para que ahora vengan con éstas los documentalistas. En Kansas City, Missouri, que también es tierra de vaqueros y de principios defendidos a balazos, la ley prohíbe a los niños comprar pistolas de juguete, pero nada les impide comprar pistolas de verdad. En Texas es delito la relación homosexual. Ahora, un senador muy recto propone prohibir las cheerleaders, las animadoras, esas jóvenes gimnásticas que jalean a sus equipos saltando y agitándose, porque enseñan muslo y pechuga y se ponen sexys, que es andar tentando a la juventud incluso en los partidos de baloncesto. Con lo bien que se animaba a los equipos de fútbol en los tiempos de la OJE, ellas con falda plisada hasta el tobillo y ellos con boina y banda cruzada, al grito inocente de ¡ra, ra, ra! Y es que en este Mac Mundo ya nunca dejaremos de pensar en la carne a toda hora.