Festa da Lamprea Cesures rinde homenaje al habitante más extraño y rico del Umia Los hábitos vampíricos del animal provocan recelos que desaparecen al probar su carne.
20 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Su forma de serpiente, su piel oscura, su boca llena de dientes y su afán por beber la sangre de sus presas hacen de la lamprea un pez que suscita recelos ante el comensal primerizo. Temores que desaparecen una vez que se prueba su sabrosa carne. Este vampiro de río es uno de los mayores manjares de Galicia, apreciado ya incluso por los romanos, que tenían un sistema de transporte capaz de llevar en dos o tres días a la mesa del emperador una lamprea pescada en el río Umia. En la Galicia de las mil y una fiestas gastronómicas la lamprea fue injustamente olvidada durante años. Pontecesures resolvió la afrenta organizando una enchenta que ayer cumplió su décimo año y en la cual se rinde merecido homenaje a uno de los peces más extraños y antiguos que pueblan nuestras aguas. A pesar de la lluvia, la fiesta fue un éxito, con unas novecientas raciones servidas en la carpa instalada en el muelle de la localidad. La lamprea es un plato exquisito, pero caro -12 euros la ración-, de ahí que tampoco sea una celebración multitudinaria. No obstante, también hay que tener en cuenta que los bares y restaurantes de Pontecesures estuvieron llenos y que en ellos se llegaron a servir otras quinientas raciones durante la jornada. Si exquisita es la carne de la lamprea, también lo es el gusto que demuestran tener en Pontecesures por los buenos pregoneros. El año pasado invitaron al historiador irlandés Ian Gibson y en esta ocasión al politólogo, articulista y ex vicepresidente de la Xunta, Xosé Luis Barreiro Rivas, que fue recibido en el salón de plenos por el alcalde cesureño, Luis Álvarez Angueira. Barreiro recordó que en su Forcarei natal la lamprea era un animal casi desconocido y que fue en 1967 cuando él la probó por primera vez gracias al empeño de su cuñado Ánxel, que les llevó a Padrón para degustar un manjar que él calificó como «o máis antigo do mundo», ya que este pez surgió en La Tierra hace 350 millones de años. El politólogo tuvo palabras de verdadero y sentido elogio tanto hacia la lamprea como hacia Pontecesures, aunque recomendó a los organizadores de la fiesta más imaginación a la hora de recuperar viejas recetas y de inventar otras nuevas. «Nestes tempos xa non vale con dicir que temos un bo producto», recordó. No en vano, actualmente este manjar se sirve casi exclusivamente a la bordelesa, es decir, cocinada en su propia sangre.