Un componente químico del té verde puede abrir una nueva vía para la lucha contra el cáncer, según un estudio de científicos españoles y británicos publicado ayer por la revista Cancer Research . El polyphenol EGCG, presente en las hojas del té verde, consigue inhibir el crecimiento de las células cancerígenas, cuando se toman dos o tres tazas al día, indican los expertos de la Universidad de Murcia (España) y del Centro John Innes de Norwich (Inglaterra). Hasta ahora, los científicos habían apuntado que el té verde puede reducir los riesgos de ciertos tipos de cáncer, gracias a la concentración de antioxidantes. Según los resultados del nuevo estudio, los beneficios del EGCG pueden ser similares a los del medicamento anticancerígeno methotrexate e incluso podría tener menos efectos secundarios. «El EGCG tiene una estructura muy similar al methotrexate y hemos descubierto que puede matar células cancerígenas de una forma muy parecida», aseguró el investigador español de la Universidad de Murcia, José Neptuno Rodríguez-López. Los investigadores estudiarán ahora el diseño y desarrollo de un nuevo fármaco anticancerígeno a partir del EGCG, capaz de matar las células de un tumor sin afectar las células benignas, según Neptuno. El estudio podría explicar además por qué las mujeres que beben mucho té verde durante la concepción y en los primeros meses de embarazo podrían tener un riesgo mayor de tener un hijo con espina bífida u otros desórdenes. Los especialistas recomiendan a las mujeres tomar suplementos de ácido fólico porque protegen contra la espina bífida, pero grandes ingestas de té verde podrían disminuir la eficacia del ácido.