REPORTAJE Un niño de 4 años condujo en un pueblo de EE.UU. casi un kilómetro con el coche de su madre para alquilar unos videojuegos. Se paró al chocar con un coche de la policía
08 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Ni Fernando Alonso, ni Michael Schumacher. El nuevo rey de las carreteras en EE.?UU. no gana cifras millonarias, ni protagoniza anuncios de televisión, ni siquiera tiene edad para beber champán. Norteamérica se despertaba ayer con un nuevo héroe sobre ruedas: se llama Adrian Cole y tiene 4 años. La historia llegaba a todo el país a través de la cadena ABC ,con el siguiente titular: «Niño de 4 años conduce sólo hasta el videoclub». Los hechos sucedieron el viernes por la noche en la pequeña localidad de Sand Lake, Michigan. Adrian había sido castigado sin sus videojuegos. Al no tener a nadie que le proporcionará los juguetes, el niño decidió ir él mismo a alquilar algunos. Pasada la una de la madrugaba, se vistió, cogió las llaves del coche de su madre y decidió conducir él sólo hasta una tienda de videojuegos próxima a su casa. Media vuelta Al llegar al establecimiento se percató de que estaba cerrado, así que dio media vuelta con su coche y regresó al hogar. Un recorrido de 400 metros que hubiera quedado como una travesura sin importancia, salvo por dos incidentes: que a la vuelta se chocó con tres coches, y que uno de ellos era el de la policía. A la misma hora que Adrian pisaba el acelerador en la carretera, el oficial de policía Jay Osga vio pasar un coche aparentemente sin conductor: «Pensé que alguien no había puesto el freno de mano, o que el conductor estaba borracho o bajo los efectos de alguna medicación». Osga decidió entonces seguir al vehículo. Cuando el misterioso coche fue a aparcar se llevó por delante a dos automóviles. Luego, al dar marcha atrás, se estrelló directamente contra el coche de policía. «Entonces le pedí que se bajara y que levantara las manos, lo que menos me esperaba era encontrarme con un niño de 4 años», relató el agente. El niño, que hasta entonces había mantenido la calma, entró en crisis al ver al representante de la autoridad. Después de haber sido tranquilizado por las fuerzas del orden, Adrian volvió a casa donde le esperaba su madre, que no se había percatado de la desaparición de su hijo. Libertad sin cargos La progenitora confesó después a los investigadores que había enseñado a conducir al pequeño, pero que únicamente le dejaba manejar el volante mientras le tenía sentado en sus rodillas. Con tan poca formación, y a pesar de no llegar con los pies al acelerador, (el coche es automático), Adrian fue capaz de arrancar el motor, recorrer casi medio kilómetro y dar marcha atrás. Finalmente, las autoridades de Michigan decidieron no presentar cargos ni contra el menor ni contra su madre. Como única condena, Adrian tendrá que esperar 12 años y cumplir los 16 si quiere volver a conducir. Seguro que entonces llegará mejor a los pedales.