ENTRE TINIEBLAS
04 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.ESTE último festivo, mi hija me contó que se lo había pasado pipa en un cumpleaños al que la habían invitado y que incluía una fiesta de Halloween . Con ser ya bastante lamentable, lo que acabó por deprimirme fue el fragmento de la historia en la que el grupo de niños iban casa por casa formulando la frase-chantaje «¿Trato o truco?». Es decir, que era un Halloween made in USA en toda regla, sin la coartada autóctona del Samhaín ni farrapo de gaitas. Viene esto a cuento porque estos días se ha repetido mucho un argumento tan manido como falso, a mi entender: el mundo entero debería votar en las elecciones de Estados Unidos porque lo que allí se ventila nos afecta a todos. Y seguro que muchos de ustedes incluso hubieran votado si les hubieran dejado. Yo creo que alguien con mil millones de dólares en su cuenta bancaria no entiende mis problemas. Y que lo único que pretende es seguir vendiéndome su estilo de vida para ser, él y sus amigos, cada vez más ricos A lo mejor, en vez de mirar tanto a esa democracia tan rara en la que sólo concurren candidatos megamillonarios conectados con los más perversos grupos de poder, deberíamos plantearnos desde nuestra propia idiosincrasia, alternativas a la invasión. Entre otras cosas, porque no ellos son tan listos y, entre sus exportaciones, se encuentra Halloween , pero también problemas tan graves como la obesidad infantil, consecuencia directa de nuestro papanatismo a la hora de copiárselo (y comprárselo) todo.