NADA DE nada. Ni mucho ni poco. Coincide con el arranque de un tema de los canallas de Café Quijano. Pero no va por ahí el negocio. Es el nivel de conocimiento de la UE. El 70% de sus ciudadanos aseguran no tener ni idea sobre la vaina de Bruselas. No lo digo yo. Lo dice una tal Margot Wallström, futura comisaria de Relaciones Institucionales y Estrategia de Comunicación de la Unión (toma cargo). La amiga Margot también propagó que el 80% de los comunitarios sólo «han oído hablar» del Ejecutivo europeo. O sea, que nos suena. Pero poco. Atención, pregunta. ¿Somos los oriundos del viejo continente tan parvos? Atención, respuesta. Seguro que no. Igual es que lo de Bruselas nos suena a entelequia. A hotel de lujo para tecnócratas. ¿Conoce a alguien que le nombre de carrerilla a nuestros 24 vecinos? Pues eso. Aquí Europa sigue siendo cuota láctea, menos pesca, leñazos a los astilleros, fondos de cohesión, camiones de fruta volcados, unas elecciones raras... Me creo la confesión de Margot. A pies juntillas. Porque somos de ir a lo nuestro. De mirarnos mucho el ombligo. Pero los que mueven el cotarro tampoco ayudan. Están demasiado lejos de todo. Y no parece que les interese bajarse al ruedo. Pero parten y reparten. Y ya se sabe lo de la mejor parte. ¿Será que nuestra ignorancia les viene al pelo? Que los políticos son políticos, mire usted. Aquí y en Laponia. Como para estar tan tranquilos en la inopia. Casi mejor marcarlos más de cerca. Por si acaso. Que España no gana ni en Eurovisión. Y Galicia, ni concursa.