Madonna, Cruise y el bus

BLANCA RIESTRA

SOCIEDAD

PARECE SER que Madonna anda peregrinando por los lugares santos judíos. Madonna, que ahora se hace llamar Ester, lleva bastantes años estudiando la Cábala. Parece que hasta ha convencido a su marido Guy Ritchie y a su hija Lourdes para que la secunden y los tres llevan una cinta roja en la muñeca para apartar el mal de ojo. Uno se pregunta cómo es posible conciliar el cante de chorradas con el misticismo a la hora de la merienda. Pero cosas más raras se han visto. Mientras los Ritchie peregrinan en loor de multitudes (que bien podían haber viajado de incógnito, digo yo), el ex de Penélope Cruz inaugura en Madrid una lujosísima sede de la Iglesia de Cienciología. Y es que los cienciólogos andan muy crecidos por las calles de la capital. Este domingo, en el Rastro, revolvía yo en una montaña de pieles y pellejos con vistas al invierno, cuando pasó una procesión de Hare Krisnas. Cantaban y bailaban al tuntún. La verdad es que daban bastante alegría. Iban vestidos todos con túnicas y sonreían como posesos hechizados. Me volví en autobús leyendo en el periódico las muertes del día en Irak y el anuncio de nuevos genocidios en cualquier lugar del mundo. Pero también (aleluya) que Jonathan Ritchman saca nuevo disco y que a un conserje de un hotel lo pillaron espiando a las clientes en la ducha. Junto a mí, un vejete muy castizo jugaba a los chinos con una niña. Y un negro muy alto y muy delgado coqueteaba con la conductora, haciéndola reír.