ENTRE TINIEBLAS

02 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Terminal de Alvedro. 13.00h. Mostrador de Iberia -Buenos días, quería un billete para ir a Madrid. Cinco minutos después, el empleado le entrega el billete al pasajero. Este comprueba que su vuelo sale a las 9.30h de la mañana. -Será necesario que esté aquí una hora antes, ¿no? -No, no hace falta. Puede usted venir cuando quiera. -¿Cómo dice? -Es irrelevante a la hora que llegue, su vuelo no va a salir. -Pe-pe-pero ¿cómo que no va a salir? -El vuelo de los jueves no sale nunca. Bueno alguna vez, pero no creo que le toque. -(...) -No ponga esa cara, hombre, que se lo cambian para el día siguiente. -Pero yo tengo que estar en Madrid mañana por la mañana. -Ya. Usted y los otros sesenta viajeros que han comprado un billete. Pero yo no puedo hacer nada por usted. ¡Encima que le aviso! -Pues... devuélvame el dinero. -Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita. Si quiere devolver el billete tiene que pagar una indemnización del 40%. -¿Y por qué no me ha avisado antes de sacarlo? -Pues porque no me lo ha preguntado. ¿Acaso cree que soy adivino? -Bueno, variaré mi cita. Cámbieme el billete para el día siguiente. -De acuerdo. Ése es el que desviamos a Lavacolla a no ser que haya niebla, porque entonces lo cancelamos. -(...) -No se ponga así, hombre. Parece que no haya contratado nunca un vuelo en este aeropuerto. Tranquilo, hombre. No se ponga a llorar aquí... ¡Maríaaaaaa! Trae otra caja de valium.