Dos días de verdadera dolce vita son los que pasan el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, su homólogo británico, Tony Blair, y sus respectivas esposas, por las aguas de Cerdeña. Tony y su mujer Cherie, que pasan sus vacaciones en la Toscana, llegaron el lunes por la tarde a Porto Rotondo, noreste de la isla italiana, y allí se alojarán en la lujosa mansión Villa Certosa, propiedad de il cavalieri. Y para que no quedara duda de la amistad entre los dos líderes políticos, la cocinera de Berlusconi, Michele Persechini, preparó una gran cena de bienvenida a base de pescado y marisco, rociados de exquisitos vinos de la zona. Además, Silvio organizó un concierto de música tradicional italiana en el jardín de su casa de verano. Seguro que se lo pasan de miedo, aunque es probable que el ruído de los helicópteros que sobrevuelan la zona como medida de seguridad no les dejen dormir.