En 1997, Galicia contaba con 1.000 puntos de atraque, hoy son más de 4.000 Los aficionados a la náutica crecen de forma imparable en los puertos gallegos
12 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Náuticos, polos y bermudas han conquistado los puertos gallegos. Atrás quedan aquellas imágenes de antaño en las que los pesqueros llegaban a las dársenas de Galicia con las bodegas llenas de pescado. Ahora, los muelles de la comunidad acogen naves mucho más glamurosas: yates y veleros. Pero en contra de lo que pasaba hace unos años, los tripulantes de este tipo de embarcaciones no son pijos del osea , ni millonarios con gustos caros. Ambos especímenes siguen surcando las aguas gallegas, pero a ellos se han unido navegantes de todas las clases económicas. El auge que han experimentado los deportes náuticos se explica, según los aficionados, por «la droga del mar». Los monitores de vela y los responsables de los clubs gallegos tienen una explicación mucho menos romántica, pero más realista: «Es cierto que hay un bum desde hace dos años y eso se debe a la promoción que ha hecho la Xunta, porque cada vez hay más puertos. Antes no había donde meter los barcos», explica Ana Suero, del club Altavela de Sada, uno de los puertos gallegos que más ha incrementado su oferta náutica en los últimos años. En aumento En 1997 se contabilizaban 1.000 puntos de amarre en los puertos deportivos de Galicia. Hoy son más de 4.000, repartidas en los 22 puertos deportivos gallegos -a los que hay que sumar amarres que no son exclusivos para este tipo de embarcaciones en otras localidades costeras- y la previsión de Portos de Galicia es crear 1.000 nuevas plazas antes del próximo verano. «Galicia posúe unha inmellorable situación estratéxica e as condicións para a práctica da navegación nas súas augas durante todo o ano son únicas», explican desde la Consellería de Política Territorial para justificar este aumento del 300% en el número de amarres. Lo cierto es que por aguas gallegas pasan anualmente unas 12.000 embarcaciones de recreo que se dirigen al Caribe y aprovechan la ruta de los alisios para cruzar el Atlántico. De ellos, un 25% recala en las costas gallegas entre dos y siete días. Es tal la afición que en algunos puertos, sobre todo del sur de Galicia, es prácticamente una misión imposible encontrar una plaza de atraque en la época estival.