El Lecquio de O Roncudo

Marta Valiña REDACCIÓN

SOCIEDAD

Los mariscadores de Corme capturaron un percebe de 23 centímetros El crustáceo, apodado con sorna como el ex de Ana Obregón, pesó algo más de 200 gramos

03 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocos pueden olvidar aquellas fotos de la portada de Interviú en la que Alessandro Lecquio mostraba sus más ocultos encantos mientras disfrutaba de una jornada al sol en alta mar. Desde entonces, y a pesar de que los más envidiosos intentaron imponer la opinión de que las instantáneas habían sido trucadas, el ex de Ana Obregón se convirtió en un icono del tamaño superlativo. Hasta ayer, día en que a la lonja de Corme llegaron unos crustáceos cirrípedos, es decir, percebes, de unas dimensiones desmesuradas. El más grande, inmediatamente apodado, por cuestiones obvias, el conde Lecquio, medía 23 centímetros. «Por aquí todo é dese tamaño», bromeaban en la lonja antes de explicar que el pollicipe cornucopiae -percebe, según su nombre científico- en cuestión pesó algo más de 200 gramos. «Grande, gordo e duro, dos mellores», especificaban después de la subasta, como si una imagen no valiese más que mil palabras. El conde en cuestión fue capturado por José Baneira Camiño y José Varela Chans, que a bordo de la lancha Rebeca (sólo una mujer podría atrapar ejemplares así) lo localizaron en la zona conocida como A Grabiela (sólo otra mujer podría atesorar semejante prodigio de la naturaleza), muy cerca de las rocas del Roncudo -en éstas el marisqueo sólo está permitido dos veces al año, en Navidades y justo antes de la famosa fiesta gastronómica que se celebra en julio-. Y no era el único, las diez lanchas que ayer salieron a la mar llegaron a tierra con diez kilos de hermosos crustáceos. «Ésta non é a primera vez que os vemos así, de cando en vez saen boas partidas, todo depende das mareas», explicaron en la lonja justo antes de recordar lo obvio: «En Corme temos dos mellores percebes do mundo». Y, por supuesto, el rey del marisco alcanzó en la subasta un precio de reyes, 89,50 euros por kilo, una cifra elevada, pero lejos del récord histórico que los ejemplares del Roncudo marcaron las pasadas Navidades (140 euros el kilo). Probablemente, el conde Lecquio cormelán no llegue al plato de nadie. El comprador que se hizo con el lote, conocido como Tricinos, lo revenderá a algún restaurante de la zona de O Grove. «O máis probable é que acabe no escaparate dalgún restaurante, é demasiado grande para unha ración». Como el propio Lecquio.