La recreación de una justa hecha por especialistas de cine reúne a miles de personas en la villa coruñesa Las lanzas se rompían contra los escudos y los mamporros le dolían hasta al público.
23 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El ambiente en puerto de Corcubión anunciaba fiesta. La Edad Media, que se inaugura hoy oficialmente, comenzaba ayer a mostrar los primeros síntomas de la epidemia anual del mercado. Damas y caballeros comenzaban a dejarse caer con atuendo de época. Eso sí, todavía no al cien por cien. Era posible ver náuticos mezclados con largas togas y gafas de sol junto a ropas talares de hace cinco siglos. También los pitillos se dejaban: ya se sabe que mil años no bastan para quitarse del vicio. Todos confluían en el puerto para asistir a un espectáculo que se anunciaba importante. Allí, al lado del mar, con una lancha de vigilancia de la Xunta como fondo nada medieval, un camión Volvo dejaba una reunión de caballos y caballeros. Eran las cuadras. Al lado un gran cuadrado de arena en el que se preparaba el torneo. Los caballeros tenían nombres algo confusos, tipo Don Ignacio de Loyola, al que no se le conoce un espíritu tan bélico, por ejemplo. Alguno portaba micrófono inalámbrico. Se sabe que para comunicar uno se puede permitir el lujo de la tecnología. A las nueve de la noche por los altavoces comenzaba a sonar Queen para calentar la velada. Luego le tocó el turno a los acordes bélicos estilo Hollywood, de esos que seguro sonaban en los momentos más dramáticos de Ben Hur. Tristemente acostumbrados a que las recreaciones de torneos medievales no pasen de escarceos amorosos con espadas de madera y sobre caballos gallegos, lo de ayer fue todo un espectáculo. Es decir: las lanzas se rompían contra los escudos, con astillas saltando y todo, y los mamporros que se daban con hachas y espadas le dolían hasta al público más alejado. Una aire a Brad Pitt Cierto que a los caballeros se les notaba un aire algo chulesco más a lo Brad Pitt en Troya que basado en recreación de textos históricos, pero se trataba de una fiesta y durante la hora que duró el espectáculo nadie quitó los ojos de la arena. Incluso el público se puso a animar al caballero de turno emulando la pasión del fútbol, algo difícil de conseguir en los tiempos que corren. El espectáculo lo montó la empresa Legend y les salió bordado. Cierto que las justas de una hora salen algo caras, como a 6.000 euros, pero cierto también que una orquesta cuesta a veces el doble y es mucho menos original. Los caballeros, para más señas, demostraron sobre la arena que no eran amateurs. Dominio absoluto del caballo, poses de actor y luchas de especialista, con golpes de esos que uno piensa que si no se afina bien, la cosa termina en entierro medieval. Los escudos metálicos acabaron llenos de abolladuras y algunas espadas (de hierro, no de madera) no corrieron mejor suerte. Todo con damas de época, jueces de la justa y hasta escuderos para todo. Las ropas, impecables, y los caballos con un porte belicoso y regio, algo así como las Harley pero 800 años atrás. Vamos, que los que después, ataviados con calzas, jubones, cendales y otra indumentaria de uso cotidiano, se fueron a celebrar su cena medieval a la luz de las velas, seguro que ya tenían tema de conversación. Si alguna pega se le puede poner, es que la fiesta duró poco. Los de la empresa hacen recreaciones históricas de batallas por toda Europa. Lo que es seguro es que después de lo que hicieron ayer en Corcubión, el año que viene tienen todas las opciones para estar de vuelta. A este ritmo la villa va a prolongar su mercado medieval. Porqué no una semana, o porqué no para siempre.