Todos los caminos nos llevan a Santiago. Bueno, en este caso de vuelta. Fraile Antonino llegó con dos legos a dedo hasta Astorga y ahí comenzó el Camino hacia la tumba del Apóstol. Cuatro días tardaron en llegar desde Italia hasta la ciudad maragata. Las dificultades comenzaron con el regreso. Cinco horas llevaba haciendo dedo el frade cuando lo fotografiamos, en el polígono del Ceao de Lugo, a la entrada de la autovía, dirección Ponferrada o Astorga, como indica en el cartel. La paciencia franciscana no fue suficiente para este joven con hábito. Acaso era una prueba de Él para constatar su fe. Y mal la superó. Con su mochila y sandalias tuvo que regresar a la estación de autobuses y emprender el camino hacia Astorga, donde lo esperaba un camionero amigo para llevarlo de regreso a Italia. Entre las multitudes que hacen el Camino en este año jubilar, las hay con fe, con ganas de hacer senderismo o, en fin, una manera de conocer gentes singulares. En este caso Antonino se nos va sin saber cómo son los conductores de Galicia. Un murciélago muy apañado El protagonista de esta foto se llama Cinders , un murciélago australiano que no tendría nada de especial si no fuese porque el bicho ha aprendido a cepillarse los dientes. El animalito fue rescatado en Sydney y a sus cuidadores no se les ocurrió nada mejor para pasar el rato. Nuevas tecnologías y viejas tradiciones Ésta es una muestra más de que las nuevas tecnologías son capaces de solapar a las viejas tradiciones. El chaval de la foto (sí, es un niño) es el nieto de la princesa balinesa Tjkorda Istri Muter y lo que graba es un rito hindú para recolectar agua sagrada que se utilizará en la ceremonia de cremación de su abuela. El placer de la gravedad cero Lo tiene todo: edad (81 años), dinero y buen humor. Las dos últimas características le han permitido disfrutar en Moscú de las sensaciones que proporciona la gravedad cero. Aquí la tienen flotando como si fuese un astronauta. Ignoramos cuánto le ha costado el capricho, pero seguro que no sido gratuito. Un castillo en Escocia por sólo 8,5 millones de dólares El castillo escocés de Lee y su correspondiente título de barón ya tienen nuevo dueño. Un misterioso estadounidense ha comprado la fortaleza del siglo XIV por la insignificante cifra de 8,5 millones de dólares. El castillo cuenta con más de 2.700 metros cuadrados, tres pisos, una piscina climatizada y cuatro casitas de huéspedes, y fue vendido con todas las reliquias de la familia que allí vivía. Además, el pack del título hereditario incluye también las gaitas y los tambores propios de este cargo nobiliario.