Hermandad celta en el mar de Arousa

La Voz

SOCIEDAD

Vítor Mejuto

Setecientos deportistas de la Europa atlántica participan en Cambados en los Juegos Náuticos Intercélticos Música, baile y artesanía visten un cónclave único, que este verano alcanza su décima edición.

20 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

En Canarias no ha habido más celtas que aquellos contundentes cigarrillos sin boquilla o los muchos turistas británicos empeñados en quemarse al sol verano tras verano. Sin embargo, el concepto de lo céltico supera ya las miopes coartadas genéticas o las excluyentes teorías musicales abanderadas por la gaita para convertirse en símbolo de la Europa atlántica en su conjunto. Galicia acoge desde ayer, y por segunda vez en su historia, tras la edición de 1997 en Ferrol, el ejemplo vivo de un fenómeno que sigue creciendo: la celebración de los Juegos Náuticos Intercélticos, que en esta ocasión tienen como capital Cambados y el mar de Arousa. Durante cinco días, hasta el próximo domingo, más de 700 deportistas procedentes de todas las orillas del mar céltico y alguna más competirán en distintas disciplinas náuticas. Pero, sobre todo, compartirán espacio y experiencias en torno a la idea de una cultura común y de un océano que une, más que separa, a los hombres. Galicia, país fundador Este año, a los países fundadores -Galicia, Asturias, Irlanda, Isla de Man, Gales, Cornualles, Bretaña y Norte de Portugal- se unen como invitados Canarias, Cantabria y Euskadi, que están a punto de convertirse en miembros permanentes. El proyecto, que nació en Bretaña en 1995, responde a una idea básica: ahondar en los nexos y buscar la proyección conjunta de los finisterres del Viejo Continente, sobre la base de una cultura marítima compartida. Como objetivo final, el desarrollo de una potente náutica atlántica, alternativa al ámbito mediterráneo. Además de Cambados, como sede central, Porto do Son (surf), Vilagarcía (vela ligera), Sanxenxo (vela de crucero y multiclase), Vilanova (submarinismo), O Grove (remo) y Caldas (kayak polo y piragüismo) completan la geografía del cónclave. El capítulo cultural tiene su mejor cita en un mercado de artesanía, que comienza a funcionar esta misma tarde, en el cambadés el Pazo de Torrado. Pero la retirada del sol traerá también cada noche a las poblaciones escogidas música y baile de la mejor tradición celta. Esta es la propuesta intercéltica para este verano, que ayer asombró a propios y extraños a través de un solemne desfile en el conjunto de Fefiñáns. Todo lo visto promete, incluyendo la insaciable sed de cerveza de los irlandeses. Sólo cabe lamentar la tristeza de un autocar de andaluces, que no pudieron darse el gustazo de pasear en el tren chuchú porque la plaza estaba repleta de gaiteiros. «¿Ehto que é lo que é», preguntó uno. «Un concurzo de gaitah», replicó el guía. Pues eso. De gaitas.