En los bares y cafés de Pontedeume no se hablaba de otra cosa ayer. La boda del hijo del director xeral de Caixa Galicia, José Luis Méndez , convirtió la iglesia parroquial de Santiago en una auténtica pasarela de altos cargos políticos, pesos pesados del mundo empresarial y distinguidas familias de la sociedad gallega. «No me dirás que esta no era una boda para celebrar en la catedral de Santiago, pero es que esta iglesia es tan bonita que prefieren venir aquí», decía orgullosa una de las espontáneas que se acercaron a curiosear.? Puntual Casi el primero en llegar fue el propio novio, Yago Méndez Pascual , muy alto y guapísimo con un chaqué negro, chaleco claro y corbata azul. Apareció en la iglesia sobre las seis de la tarde y hasta que llegó la novia, la asturiana Natalia Rodríguez Arrojo , tuvo tiempo de saludar a los invitados casi uno por uno. A sus padres se les veía radiantes. José Luis Méndez hizo de perfecto anfitrión y Matilde Pascual bordó su papel de madrina llevando como nadie la típica mantilla española y un vestido vaporoso de color azul diseñado por Ladrón de Guevara. A partir de ese momento los grupillos de curiosos que se arremolinaban en el entorno de la iglesia no perdieron detalle. Porque fue entonces cuando empezaron a verse caras conocidas. Entre ellos estaban los conselleiros Pérez Varela , Orza , Barreiro y Núñez Feijoo , el ex conselleiro Cuiña ; el rector de la Universidade da Coruña, José María Barja , y su antecesor Meilán Gil . Tampoco faltaron al enlace destacados empresarios como Antonio Basagoiti , Julio Fernández Gayoso , ; Manuel Jove , Miguel Flusiá , Manuel García Valiña , Epifanio Campo , Manuel Rodríguez y los hermanos Terceiro, así como el presidente de La Voz, Santiago Rey Fernández-Latorre , y su esposa, Amparo Navarro . Pocos minutos antes de que empezase la ceremonia, apareció el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, que provocó un raudal de aplausos y más un grito de admiración: «¡Qué viva don Manuel!», dijo una voz al ritmo de las palmas. Poco después, apareció, radiante, la novia, enfundada en un precioso vestido beige de inspiración medieval -mangas acampanadas y escote con los hombros alaire- diseñado por Lorenzo Caprile. El convite Tras la celebración religiosa -oficiada por monseño Julián Barrio, arzobispo de Santiago, y cocelebrada por el párroco de Pontedeume, José Ramón Cascón- los invitados se trasladaron en microbuses a la finca de José Luis Méndez, la Torre de Campolongo, para difrutar de un convite de esos que quitan el sentido. De primero: crema de aguacate en aceite emulsionado de langosta. De segundo: solomillo de tercena gallega en salsa de colmenillas con atadillo de patata cerilla. Y de tercero: cuadraditos de filloa rellenos de verduras e higo confitado. Igula de sabrosos fueron los postres: semifrío de naranja mandarina con helado de chocolate, milhoja de crema y nata y una selección de minipastelería. Antes se sirvió un abundate apertivo y a continuación se celebró una nimada fiesta que se prolongó hasta altas horas dela madrugada. En homenaje al origen de la novia, un grupo de gaitas tocó en la finca y recibió la llegada del matrimonio al son del Asturias, patria querida .