VIDAS EJEMPLARES
19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.UNAS semanas después de las elecciones gallegas de 1993, dos periodistas bisoños y veinteañeros se adentraron intimidados por los linajudos pasillos del Pazo de Raxoi. Tenían cita para entrevistar al presidente de la Xunta. Fraga, que logró la primera de sus victorias en Galicia con 67 años, ya era por entonces todo un clásico: peinaba 71 abriles. Como la charla discurría con grata cordialidad, los ingenuos debutantes se atrevieron a hacerle al estadista una pregunta obvia: «¿Y va a usted a volver a presentarse en el 97?» Justo ahí se acabó el buen rollito. Como número uno de los gallegos que es, don Manuel respondió a la gallega, con una pregunta que formuló enojado: «¿Por qué voy a repetir una vez más lo que ya saben en Galicia hasta los niños de preescolar?». Los niños, claro, creían que no. Pero al final fue un sí que ha durado hasta hoy. Como siempre que se acercan unas elecciones gallegas, estos días retornan las conjeturas sobre si el titular repetirá por quinta vez. El presidente ya no invoca a los escolares, sino que propone un enrevesado juego lógico: en principio, no se presenta, pero tampoco es seguro, porque puede ser que sí, si el país vive alguna emergencia que lo obligue a sacrificarse de nuevo. Sin acabar de entender muy bien de que va todo esto, algunos gallegos respiramos más tranquilos. Sabemos que si hay un desembarco alienígena en Terra Cha, o si el planeta se congela como en la peli El día después , o si los alauitas invaden las Isla de Tambo, ahí estará don Manuel, presto a seguir empuñando el timón. Lo que nos sabemos muy bien es rumbo a dónde. Pero a estas alturas, eso quizá ya es lo de menos...