El bar de la suerte está en Mazaricos

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

RICHARD ROBINSON

13 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El hostelero José Benito Jurjo Rodríguez , titular de la única expendeduría de quinielas de la localidad de A Picota, en el municipio coruñés de Mazaricos, posee la receta de la suerte. En su local, Casa Jurjo, famoso por sus platos de caza, se selló el boleto con seis aciertos merecedor de 698.066 euros en el sorteo de la Bonoloto del viernes pasado. El acertante (sólo hubo dos) dio en el blanco al marcar con una equis los números 7, 10, 17, 21, 40 y 46. La puntería falla, en cambio, cuando se trata de adivinar quién es el certero cazafortunas, pues se mantiene oculto en el espeso bosque del anonimato. El boleto no pertenecía a ninguno de los treinta abonados del establecimiento, al pie de una carretera muy transitada. Sobre lo que no cabe discusión es que Casa Jurjo atraviesa una buena racha imparable, que diría Camacho. En enero del 2003, sellaron una quiniela de fútbol premiada con 350.896 euros, que fueron a parar a una peña de emigrantes de Mazaricos residentes en Venezuela. El 13 de mayo, la Primitiva dejó en la administración de A Picota un recibo canjeable por 254.885 euros. Y atrás quedan otros pellizcos que fueron abriendo la senda por la que discurre la buena suerte. José Benito Jurjo cruza los dedos para que la prosperidad siga haciendo escala en su bar. Ni en el sofá de su casa puede estar una tranquila. Que se lo digan a una pareja que vive en Auckland, Nueva Zelanda, en cuyo hogar entró por sorpresa un meteorito de 1,3 kilos que perforó el techo y rebotó en el sofá. Phil y Brenda Archer tuvieron la inmesa suerte de estar en la cocina preparando el desayuno cuando oyeron una explosión en su salón y una nube de polvo que lo invadía todo. Poco después se dieron cuenta de que debajo del ordenador había una piedra caliente que nunca había estado allí y que había dejado en el techo un agujeron que ahora intentarán reparar con lo que recauden de la venta del singular objeto. Siempre que la NASA no se lo requise. El empleado de Buckingham se retracta Donde dije digo digo diego. El ex empleado de la familia real británica que aseguraba haber sido testigo de la relación homosexual entre el príncipe Carlos y otro empleado doméstico de Buckingham dice ahora que se lo inventó todo por rencor hacia otro criado. George Smith lo confesaba ayer al Sunday Telegraph. Lo curioso es que este hombre se embolsó 90.623 euros el pasado mes de noviembre por vender aquella escabrosa historia a otro dominical británico, aunque un tribunal prohibió su publicación. r, esposa del primer ministro británico, visita con frecuencia un portal de Internet que subasta artículos a bajo precio. A pesar de su generoso sueldo anual de 375.000 euros, la prestigiosa abogada ha adquirido recientemente unos zapatos rojos de tacón alto por el módico precio de 15 euros. Quien desvela esta afición es Rebecca Perry , que le vendió los zapatos del diseñador Roland Cartier y que reconoció a su compradora porque ésta utilizó como contacto su correo personal. Cherie llegó a pujar hasta tres veces por los zapatos, que pueden costar en el mercado unos 150 euros. También ha adquirido en el mismo portal un despertador de Winnie The Pooh por 1,5 euros para su hijo Leo , de cuatro años Se acabó el problema de empapar las páginas de mi libro favorito cada vez me baño en la playa. Un grupo de universitarios de la Facultad de Ingeniería Química de Zaragoza acaba de crear un libro sumergible, impermeable y prácticamente irrompible, además de reciclable. Sus páginas parecen de papel, pero son en realidad de un plástico denominado polipropileno que resiste al agua, la lejía, la grasa y la exposición prolongada al sol. El primer ejemplar editado es Cruzando el puente con el diablo , de Silvestre Hernández, pero habrá más.