Arte con mucho peso

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

GRED WOOD

El arte tiene mucho peso en la historia y en la vida, pero lo que no se sabía hasta ahora es que este peso podía medirse. Pues lo ha hecho el artista americano Jimmie Durham , que en la Bienal de Sidney ha presentado como obra cumbre una roca de granito de seis toneladas, a la que le ha pintado una cara. Por si la provocación fuera poca, el creador decidió poner el inmenso pelouro encima de un coche para que la imagen recogiese el momento justo del aplastamiento y produciese un efecto con el que pretende pasar para la posteridad. El experimento artístico no parece que le haya salido mal, al menos por la expectación que ha levantado entre las miles de personas que no se quisieron perder el acontecimiento, que tuvo lugar en el exterior del edificio de la Ópera de Sidney. Y aquí si que pido perdón de antemano por si ofendo a algún entendido, pero esta construcción sí que es arte, y de mucho peso. Pero para peso el que a buen seguro ganaron ayer los participantes en el concurso de perritos calientes que se ha celebrado en Tailandia. En las imágenes ofrecidas por las agencias podía observarse a inmensos glotones dando buena cuenta de la comida. Y todo por un premio de 500 euros. He preferido, sin embargo, mostrarles la foto del enorme perrito gigante que también se sirvió en la competición. El bocadillo gigante de salchicha medía 190 centímetros de largo, 15 de alto, 45 de ancho y pesaba doce kilos. Como para quedar saciado para toda la vida, aunque lo que no se sabe es si alguien trató de comérselo en solitario. Y para postre, el culebrón de los Beckham. La ex Spice Victoria Adams , en su intento de frenar cualquier polémica y de demostrar al mundo que las supuestas infidelidades de su marido son agua pasada, acudió ayer a presenciar el partido que la selección de Inglaterra disputó contra Islandia. Se llevó a su hijo Romeo con la intención de animar a su esposo, que sólo jugó la primera parte. No es que esta vez fuera expulsado o que su entrenador decidiera retirarlo antes de tiempo, sino que aprovechó el descanso para acudir al quirófano, donde le extirparon un quiste de espalda. La verdad, David podía haber esperado a acabar el partido. El ladrón glotón Para anécdota la protagonizada por un ladrón argentino. Después de desvalijar una casa, con los inquilinos como testigos, debió de haber quedado tan exhausto que exigió a la familia que le hiciera la comida. Pidió una milanesa con huevos fritos.