Janet se la juega por segunda vez

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

Una de dos. O esta mujer tiene un exagerado gusto por el riesgo, o es que pretende cambiar la historia de la televisión de su país. Después de haber provocado un escándalo por enseñar, en directo pero de manera involuntaria y durante una milésima de segundo, su seno desnudo ante las cámaras que retransmitían la Super Bowl, Janet Jackson acudió de esta guisa a la entrega de los premios Soul Train, que se celebraron en la madrugada del sábado al domingo en Los Ángeles. En apariciones anteriores, las televisiones habían castigado a Janet incluyendo un retardo de cinco segundos en la transmisión de las imágenes. En esta ocasión no había retraso, y la diva se la jugó con un escote que yo considero coqueto, pero que miles de conservadoras mentes puritanas no dudarían en calificar, cuando menos, de temerario. Me da en la nariz que si la primera liberación de su pecho derecho pudo ser sin querer, en esta ocasión la Jackson ha apostado adrede por la provocación. Y en el fondo, ese ejercicio de valentía tampoco me parece mal. Y digo valentía porque el más leve movimiento traidor podría haber sido fatal. Por cierto, Janet demostró en la gala que su fama no es cuestión de enseñarse o esconderse: sus compañeros le otorgaron el premio Quincy Jones a su carrera musical, que ya tiene más de treinta años. «Esta permanencia es mi herencia, como mujer, y especialmente como mujer negra. Estoy convencida de que nosotras, las negras, tenemos una fuerza especial, indestructible», dijo. Enhorabuena desde aquí. Por cierto, ya que hablamos de mujeres valientes y provocadoras, no puedo olvidar a Madonna. La cantante y actriz tiene previsto incluir a Israel en su gira de este verano, lo que, tal y como anda el patio en el mundo, no deja de tener su mérito. «Estamos contentos de poder confirmar los rumores. Madonna viajará a la zona durante el próximo verano», manifestó Caresse Henry, su representante. Quizá en la decisión de la estrella, que no visitaba Israel desde 1993 por razones de seguridad, haya influido su interés de los últimos años en la mística judía y en los estudios de la Kábala. En cualquier caso, enhorabuena a sus fans israelitas. Felicidades anticipadas Con tanta felicitación casi me olvido de la más importante, que dedico a Sofía Loren , uno de mis mitos cinematográficos (femeninos, claro). Sofía cumplirá setenta años el próximo 20 de septiembre, pero dice que se acerca a esa fecha «con espíritu de niña», según una entrevista que publicó ayer el diario italiano Il Messaggero. Lo dicho, otra enhorabuena, aunque sea con seis meses de antelación. ¿Se preguntan quién es el cerdito que corre en la foto de abajo? He decidido llamarle Babe , como el de la película, aunque seguramente tenga nombre ruso. El caso es que el animalito se ha llevado el primer premio en las primeras carreras de cerdos que se celebran en Moscú desde hace cien años. Esas carreras eran toda una tradición, que los granjeros rusos han conseguido recuperar. Nuestro Babe es el que más felicitaciones se merece. De premio se ha llevado un manojo de zanahorias (no es broma) y un indulto que le permitirá no ir a parar a la carnicería. No crean que todos los animales tienen una vida tan competitiva como la del cerdito del que les he hablado. El próximo día 27 se celebra en Marbella la feria For pets only - Sólo para mascotas -, en la que se expondrán joyas, abrigos de pieles y otros diseños de lujo para animales de compañía. Aunque no lo crean, en la cosa de la moda animal sucede algo parecido a lo que ocurre con la de los humanos: para el desfile será necesaria una invitación personal e intransferible. Por cierto, dicen que este año las piedras Swarovski color aurora boreal están haciendo furor en las plazas y parques más exclusivos. Quizá parezca frívolo, pero el desmedido amor por las mascotas está llegando a niveles insospechados: en Quito, la capital de Perú, una empresa ha montado un crematorio para animales, lo cual no tendría nada de particular si no fuera porque en el servicio incluyen una urna para llevarse las cenizas a casa, como si se tratara de un humano. ¿No es una exageración?