QUERIDO padre: enhorabuena. Aunque ya sea políticamente incorrecto loar la figura paterna en estos tiempos extraños en los que casi hay que pedir perdón por haber nacido hombre, te mereces un festivo. Te lo has ganado. Aunque todos critiquen tu escasa disposición para colaborar en las tareas del hogar después de pasarte mil horas en el curro; a pesar de que tengas que pasar vergüenza intelectual por admitir que te gusta el fútbol y penitencia familiar por prestar los miércoles más atención a una eliminatoria de la champions que a los deberes del chaval; aunque tengas que sobrevellevar tus errores personales con los de toda la clase masculina de hoy y de ayer, te mereces un homenaje, ya lo creo. Aunque sólo sea para olvidar todas las veces en las que tus hijos ya dormían cuando llegaste a casa; o de todas las horas extras que te has chupado para que el niño lleve unos tenis de marca o pueda aprender a tocar el piano. Hoy, el día en que recibirás otra corbata o un after shave combinado con el trabajito que el niño preparó en el cole para la ocasión, piensa que lo tuyo también tiene mérito, aunque no se te vea mucho por las reuniones del colegio, no tengas demasiadas nociones sobre la evolución del precio de los tomates o no sepas hacer funcionar la lavadora. Aunque estés condenado a no tener a tus hijos si algún día decides separarte de tu mujer; aunque seas un hombre en un mundo que se feminiza, te mereces un día de atención. No te achiques, tío, que eres un campeón. Piensa que seguramente acabarás siendo mejor padre para tus hijos de lo que tu padre fue para ti.