El encanto de una nariz roja

Alba Díaz-Pachín

SOCIEDAD

ALESSANDRO BIANCHI | REUTERS

No es Juan Pablo II un visitante habitual de esta página, pero hoy me he dejado cautivar por el encanto de esta fotografía. El Papa celebró ayer su primera audiencia general del año y, en ella, tuvo la ocasión de asistir a la demostración de un malabarista ya que eran varios los artistas circenses que acudieron al Vaticano. El gesto del Pontífice y el talento del fotógrafo se combinaron para ofrecer esta imagen en la que Karol Wojtyla parece querer desentrañar la habilidad del artista, que jugaba con un diábolo. Al fin y al cabo, resulta extraordinariamente difícil sustraerse al encanto que provoca una nariz roja, por muy Papa que uno sea, ¿no creen? Probablemente el Papa hubiera puesto otra cara si le hubieran hecho la foto al recibir la noticia de que un empresario de Estados Unidos quiere poner en marcha una colonia nudista cristiana en la costa de Florida. Parece un poco paradójico el asunto, pero los empresarios suelen encontrar una buena razón para justificar sus negocios, especialmente en Estados Unidos, donde la Biblia se toma casi siempre al pie de la letra. El emprendedor empresario se llama Bill Martin y tiene las cosas muy claras. Según su director ejecutivo, David Blood : «La Biblia indica claramente que cuando Adán y Eva estaban de acuerdo con Dios, estaban desnudos. Cuando la gente está de acuerdo con la ley de Dios no tiene miedo de su desnudez». En realidad, la colonia nudista será algo más que una zona reservada de un kilómetro cuadrado. Está previsto que sea algo así como un pequeño parque temático que incluirá una iglesia abierta, una amplia zona de juegos acuáticos para niños y clases sobre la importancia de la familia y el matrimonio, entre otras cosas. De hecho, aunque el plan es que el lugar esté finalizado en un plazo de dos años, este mes de abril podría abrirse ya con un retiro naturista para matrimonios, desnudos, por supuesto. En fin, no sé que opinan ustedes, pero teniendo en cuenta cómo se agarra el promotor a la literalidad de la Biblia tal vez debería tener en cuenta aquello de que la carne es débil. Si lo del parque temático no les pone y prefieren algo más excitante, una empresa de Singapur ofrece 17.000 dólares (unos 14.000 euros) al equipo ganador de un concurso que consiste en permanecer una semana colgados en el teleférico que une Singapur con la isla de Sentosa. Las condiciones son un poco heavys : hay que estar las 24 horas metidos por parejas en la cabina (colgada a una altura de entre 47 y 92 metros), vigilados por viedocámaras, con diez minutos diarios para cumplir con las necesidades más perentorias y, como apoyo, cada pareja cuenta con una manta, una almohada, tres comidas diarias y tres litros de agua, ¿se animan?. Seguro que alguna vez han oído hablar de Ronald Biggs, el cerebro del ataque al tren de Glasgow. Ya saben que vivió muchos años en Brasil hasta que, hace dos años y medio, se entregó a la justicia británica para cumplir 30 años de cárcel. Ayer sufrió un ataque al corazón complicado con una neumonía. La crisis es la segunda que padece desde que entró en la cárcel, aparte de dos ataques epilépticos y tres apoplejías. Pero las iniciativas para suavizar las condenas contra Biggs no han fructificado. La justicia británica incluso ha calificado de «imposible» la apelación. Desde luego, una vez que consiguieron meterlo en la cárcel, no parecen dispuesto a soltarlo. Tiemblen lectores. Los famosos vuelven a la selva, que no a la isla. Ya están de camino y la alineación de famosos que ha juntado Antena 3 es de nota. Entre los hombres hay un gallego: Alberto Comesaña , al que acompañan Guillermo Furiase , Bigote Arrocet , el cantante José Manuel Soto , José Antonio Canales Rivera , el ex ciclista Peio Ruiz Cabestany , Miky Oca y Luis Lorenzo . Y las chicas son Blanca Fernández Ochoa , Charo Reina , Eugenia Santana , Silvia Pantoja , Elsa Olsen , Laura Manzanedo y la miss venzonala Veruzka Ramírez . La novedad es que esta vez no se van al Caribe sino al Amazonas. A ver si no se cruzan con los indios jíbaros, que igual les reducen las cabezas.