El agente, para el que piden cinco años de cárcel, usó la sustancia para abusar de una colega El juicio destapa el empleo cada vez más frecuente del ácido GHB para «seducir» a las víctimas.
28 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La llamada droga de los violadores llega por primera vez a un tribunal de justicia en Francia, con el agravante de que el acusado de utilizarla para aprovecharse sexualmente de una colega es, además, cabo de la policía. El juicio que ha comenzado en Bobigny, en la región parisina, saca a la luz la utilización cada vez más frecuente y poco conocida del ácido Gamma Hidrobutírico (GHB), una droga que empezaron a utilizar los culturistas norteamericanos en la década de los 80 y que figura en todas las listas posibles de sustancias prohibidas, ya que sus efectos secundarios son muy nocivos. El fiscal ha pedido cinco años de prisión porque la víctima ha preferido, para acelerar el procedimiento, eludir la acusación de violación y limitarla a la de abusos sexuales y «administración de una sustancia nociva con premeditación». Las sesiones se celebran a puerta cerrada porque la también policía, de 30 años, mantiene el secreto de lo ocurrido a su familia y a sus compañeros de trabajo. El acusado ha cumplido ya dieciséis meses de prisión preventiva; ahora mismo se encuentra en libertad bajo control judicial y se ha presentado voluntariamente ante el Tribunal Correccional, que pronunciará su sentencia el próximo 19 de diciembre. El presunto delito se consumó hace casi dos años en lo que empezó como un encuentro entre colegas. Él le había dicho que tenían que hablar, quería pedirle consejo. «Le invité a mi casa, a tomar una copa», reconoce la víctima. Cenaron y abrieron la botella de champaña que él había dejado en la nevera al llegar. La chica recuerda que se adormeció y que al día siguiente se despertó medio desnuda y él estaba todavía en su casa. Sin ropa interior «Al principio me dijo que sólo se había quedado a dormir, pero la ropa interior había desaparecido y estaba claro que sí había pasado algo». El cabo, de 46 años, acabó por confesar la relación sexual, aunque, según el testimonio que ofreció al juez, fue consentida. Pero su colega policía decidió investigar y se encontró con restos de GHB en el champagne y en sus cabellos. Tuvo suerte, porque en la sangre su rastro desaparece rápidamente. Según un informe elaborado por las autoridades sanitarias de Estados Unidos, país donde también se ha constatado la utilización de esta droga en fiestas y discotecas para violar a las víctimas, la administración del psicotrópico ha causado la muerte de 77 personas.