Crónica | Distinción al capitán de la selección inglesa El capitán de la selección inglesa recibió ayer la condecoración de la Orden del Imperio Británico y acudió al acto en Buckingham con su mujer para desmentir rumores de crisis.
27 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El capitán de la selección inglesa y jugador del Real Madrid, David Beckham, se acercó ayer hasta el palacio de Buckingham, residencia de la Reina de Inglaterra, para recibir de manos de ésta la condecoración de la Orden del Imperio Británico. Beckham llegó en su Bentley al palacio acompañado de su esposa Victoria y de sus abuelos, que viajaban en otro Bentley plateado y con chófer, para recoger la condecoración ofrecida por su contribución al fútbol del país y tras ser propuesto por el propio primer ministro británico, Tony Blair. «Éste es el mayor honor que jamás he recibido», indicó Beckham a su salida de palacio. Con anterioridad el deportista había indicado que «es fantástico recibir un galardón por hacer algo que te gusta», y agregó que «no es un reconocimiento sólo a mí, sino al Manchester United, a la selección de Inglaterra, a todos mis compañeros y a mi familia». Sin embargo en la dedicatoria del galardón faltó un nombre que ha sido posiblemente el más importante en su carrera, el del técnico del United, sir Alex Ferguson. Contribución al país Cuando fue propuesto por Downing Street, un portavoz dijo que «se le quiere distinguir por su contribución a la selección inglesa y por ser embajador para el país tanto dentro como fuera del terreno de juego». Pero lo que más interesaba a los informadores que se agolparon en las puertas del palacio para tomar las instantáneas del elegante matrimonio Beckham fue el estado de su relación matrimonial, motivo de enorme especulación en las últimas semanas en Inglaterra. Beckham dijo: «Es mi esposa, por lo que va a estar conmigo pase lo que pase, es una mujer que me ayuda mucho y a la que quiero mucho». Y agregó: «Me siento muy orgulloso de que hoy esté a mi lado recibiendo este galardón». Beckham también echó piropos a España: «Me encanta España, me encanta su fútbol y su tipo de vida». Sin embargo quien no se presentó para recibir la condecoración real fue el poeta negro Benjamín Zephanian. Y no lo hizo para, de este modo, protestar por lo que él considera que es la condecoración, una reminiscencia del imperialismo británico, brutalidad colonial y esclavitud. También dijo que tienen la impresión de ser un acto de la supremacía de la raza blanca sobre las otras. Así, este poeta con pelos rastafaris engloba una lista de personalidades que han rechazado esta condecoración por motivos políticos.