Multan a España por la mala calidad de sus aguas de baño continentales

Domingos Sampedro
Domingos Sampedro CORRESPONSAL | BRUSELAS

SOCIEDAD

25 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El incumplimiento de las normas europeas sobre calidad de aguas de baño puede costarle un disgusto a España. Y esta vez lo tendrá más difícil para eludir las sanciones. El Tribunal de Justicia de la UE dictó una resolución por medio de la cual condena al España al pago de una multa si en el año 2004 no se esfuerza en cumplir los valores límite fijados en la directiva sobre aguas de baño. Aunque España aprueba con una nota alta en lo que se refiere a la calidad del litoral, no ocurre lo mismo con las aguas de baño interiores o continentales, es decir, las de los ríos, lagos y pantanos, pues en buena parte de ellas no se cumple la normativa comunitaria. A partir del próximo año, el Gobierno español deberá pagar una multa de 624.150 euros al año por cada punto porcentual de zonas de baño interiores que no esté conforme con los valores límites de la directiva. Para hacerse una idea, el 23% de los puntos evaluados en el año 1997 incumplían las reglas europeas, lo que obligaría a multiplicar la multa por 23, hasta situarse en los 14,3 millones de euros. Progresos Ahora bien, Madrid ha logrado convencer a los jueces europeos de que ha realizado progresos en la calidad de aguas de baño interiores, al pasar de un grado de cumplimiento del 67% en 1997 al 96,5% de este año. Si la situación no empeora, es posible que el Gobierno español pueda eludir las sanciones, ya que la práctica habitual de la Comisión Europea consiste en retirar los procesos de infracción contra los Estados miembros cuando el grado de conformidad supera el 95%. Pero aun en caso de mantenerse la multa, estas apenas alcanzaría la cifra de los dos millones de euros, un cantidad insignificante si se compara con los 16 que propuso Bruselas como sanción por cada punto de incumplimiento. La última vez que se registró en Galicia una zona de baño continental no conforme fue en el año 2000, cuando se detectaron varios puntos negros en los ríos Tea, Ulla y Navia. Pero en los dos últimos informes de Bruselas se constata que la situación se ha corregido.