A estas alturas quizás ya lo habrán oído y reoído mil veces: el príncipe Felipe tiene novia. Se ha dicho incluso que es probable que el compromiso oficial se dé a conocer pronto. Según los mentideros de la Corte -poco ha cambiado la cosa desde los cotilleos en el San Felipe del Siglo de Oro- ella es Letizia Ortiz Rocasolano. Les suena, ¿no? Es una de las caras del Telediario . Ya me lo decía mi madre: tú, hija, periodista o princesa. Pues ya ven, incluso puede ser compatible. Reservados Esto que les cuento del noviazgo tómenlo con todas las reservas del mundo, porque en Zarzuela hay un mutismo total y los interesados no han soltado prenda. Tengo un amigo que tiene una amiga que la conoce y que la llamó. Ella niega ser la novia del heredero aunque dice, y eso ya es algo, que lo conoce. Y aunque realmente sea su novia, pues de ahí a que se comprometan y haya boda, queda un trecho. Supongo que querrán saberlo todo sobre la chica en cuestión. Pues verán, tiene 31 años (nació el 15 de septiembre de 1972), es asturiana (de Oviedo) y estudió periodismo en Madrid. Parece que no le iba a quedar otro remedio que hacerse reportera, porque su padre y su abuela (ojo a esto último) son periodistas en Asturias. Con esos precedentes, su talento y su físico, Letizia se ha hecho más que un hueco en el mundo de la información. Trabajó en la cadena de economía Bloomberg TV, y ha sido presentadora, redactora y reportera en CNN Plus. En el año 2000 se incorporó a TVE y de ahí, a la cima. Dicen mis colegas enteraos que Letizia forma parte del grupo de Televisión Española que se conoce como Los pata negra. Una casi estirpe de redactores estrellas que se han especializado no en una sección tipo nacional o internacional, sino en ser enviados especiales. El resultado es que Letizia ha estado en las elecciones Bush-Gore, durante el 11-S en Estados Unidos, en Nueva York con el aniversario del suceso, también en Galicia con el Prestige , en Irak... y últimamente, en los Premios Príncipe de Asturias que el heredero entregó en Oviedo. Ahora se comprende la cara del Príncipe, tan contento en su visita a los pueblos asturianos jugando como un chiquillo (imagen que les traje a esta página). ¡Y es tan moderno eso de tener una novia reportera de guerra! Alegre y natural En cuanto a su carácter, sus amigos de la juventud-universidad la recuerdan como una chica muy alegre, muy natural y guapísima. Esa belleza ha sido para ella, en algunas ocasiones, un hándicap, porque los responsables del espacio al que optaba la veían demasiado niña mona, y temían que no transmitiese credibilidad. Es decir, ella ha tenido que demostrar que además de guapa era seria en su trabajo y eso, créanme porque lo sé por experiencia, es complicadísimo. Tanto que seguro que le va a salir más de uno para ponerla verde, o para decir que consiguió este o aquel puesto por mona. Comprenderán que a mí la noticia de este noviazgo, relación o lo que sea me ha generado un sentimiento ambiguo: por una parte me alegro muchísimo de que una compañera de profesión y penalidades se convierta en reina (la reina Letizia, suena raro), pero a la vez me pregunto si por mi timidez no habré perdido yo la oportunidad de ligarme al soltero más cotizado del país...