¡Qué vienen los indios!

Alba Díaz-Pachín | alba.diaz@lavoz.es

SOCIEDAD

TIM OCKENDEN

27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Vayan acostumbrándose a este rostro porque es posible que se popularice en los próximos años. Se trata de Aishwarya Rai que en su día consiguió el título de miss Universo y que ahora se dedica al cine. Está completando el rodaje de Bride and Prejudice , que viene a ser un juego de palabras con el título de la famosa novela de Jane Austen Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio) cambiando el pride por el bride , que significa novia. En fin, que la directora del proyecto que está finalizando estos días el rodaje en Bombay es Gurinder Chadha , que alcanzó el éxito con la película Quiero ser como Beckham . Por si alguien no lo sabe todavía, India produce más cine que Estados Unidos y su industria es muy poderosa, aunque poco conocida fuera del país. Con esta nueva película, su directora busca volver a salir de los círculos indios para distribuirla en todo el mundo. Así que, y reinicio el punto de partida, Aishwarya, puede llegar a convertirse en un rostro mucho más popular de lo que es ahora, lo que no sería mala cosa. Fíjense en el tatuaje de henna con el que se ha decorado la mano. Y en lo bien que le queda. Eso es glamur. Desde luego, en un concierto de Bob Dylan nadie se llevaría las manos a la cabeza por encontrarse con una señora de 74 años. Sin embargo, la presencia ayer de Marlene Czernin en el recital del famoso cantante tenía su miga. Porque Marlene fue ama de llaves de Dylan hace casi cuarenta años, cuando el autor de Like a rolling stone vivía en una casa de Woodstock en la que compartía piso con su mujer embarazada, dos conejos, dos perros y dos gatos. Y todo ello con un afán más bien discreto por la limpieza. Así que cuando la señora Czernin se puso a la tarea, tardó lo suyo en convertir la casa de Dylan en una vivienda limpia y habitable. El trabajo sólo le duró siete semanas, las suficientes como para recordar la voz de Dylan como «un gruñido». A pesar de ello, ayer fue a ver a su antiguo jefe en una faceta en la que el gruñido sólo es un escaso recurso en su amplio repertorio. Pocas cosas hay más agradables que besar a la persona amada. Aunque un beso de dos horas y 18 minutos parece algo excesivo, por mucho que se quieran los intercambiantes de amor y fluidos. Ahora bien, si detrás del ejercicio maratoniano se encuentra un premio de 1.200 euros, una se lo puede pensar. Marta Santos y Rafael García cumplieron y ganaron el concurso de besos que se había convocado en Valladolid, del que ya les hablé la semana pasada. En total se dieron cita 69 parejas, entre las que se encontraba una que rebasaba los 65 años y que mantuvo el tornillazo durante cinco minutos y 34 segundos, que no está nada mal. ¡Cómo pasa el tiempo! Acabo de leer en un teletipo que hoy es el cumpleaños de Eros Ramazzotti . ¿Saben cuántos? Cuarenta. Parece que era ayer, ¿verdad? Lo va a celebrar en Hannover, donde tiene previsto ofrecer un concierto dentro de su gira alemana. Él dice que se siente muy joven y lleno de proyectos. Y que todavía sigue buscando una mujer equilibrada, después de que recientemente se separara de su esposa. Lo que quiera, pero el caso es que ya ha cumplido cuarenta años y, de paso, nos ha recordado a algunas que el reloj no se detiene. De hecho, yo creo que cada vez va más deprisa. ¿Qué? ¿Ya lo han adivinado? Efectivamente, la estatua está dedicada a la reina Isabel II de Inglaterra, aunque también podía corresponder a la reina Sofía. Tal vez por el peinado, ¿no creen? Sea como fuere, lo que me parece a mí es que el escultor que se encargó de la estatua ecuestre de la reina británica, pues bueno, no estuvo ampliamente afortunado. A lo mejor le podían encargar, por el mismo precio, una estatua de la Reina Sofía. Cuando menos, no tendría que cambiar el peinado a su creación. Eso seguro.