Príncipes y princesas

La Voz

SOCIEDAD

Hechos y figuras

25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya sé que han visto ustedes muchas fotos del Príncipe de Asturias, pero seguro que no demasiadas como éstas. Don Felipe finalizó ayer su visita al principado con un recorrido por Navelgas, un pueblecito asturiano que este año ha recibido la distinción de pueblo ejemplar. El heredero no se resistió a probar suerte con unos bolos celtas y ya ven que se lo tomó muy en serio. En realidad no sé cual fue el resultado del lanzamiento pero la pose torera de don Felipe hace suponer que colmó sus expectativas. Tampoco sé si su participación en el juego fue anterior o posterior al almuerzo de productos autóctonos al que fue invitado y entre los que se encontraba el famoso Licor de oro , un aguardiente de manzana que contiene oro de 22 quilates, claro está, en proporciones no peligrosas para el consumo. Así que como don Felipe también tuvo la oportunidad de probar la sidra, es posible que en el lanzamiento se viera beneficiado del real calor interior proporcionado por tan exquisitas bebidas. Y mientras don Felipe se pasea con galanura por los pueblos con sabor, Estefanía reaparecía en la gala contra el sida que se celebró en Montecarlo y cuya presencia era casi obligada, ya que la recién casada princesa preside la asociación de mujeres contra el sida de Mónaco. Pues nada, ahí la tienen, respondiendo a su leyenda. Pueden especular con si se encuentra o no embarazada (más bien parece que no, aunque nunca se sabe) y sobre cómo es posible que una mujer que ha tenido durante años rendidos a los fotógrafos de media Europa, siga vistiéndose tan mal. Porque el detallito de los calcetines de gimnasia volteados sobre las botas es de traca. La princesa no estuvo acompañada de su nuevo marido, el acróbata portugués, quien tal vez podía haberle recomendado que prescindiera de los calcetines y, sobre todo, que se peinara de nuevo. En fin. Que no me gusta criticar. Boda en Torrelavega La del ciclista Óscar Freire y Laura Cobo. Medio pueblo, como es natural, acudió a presenciar el enlace y casi a despedir a la pareja, ya que, tras la luna de miel en Suráfrica, Freire y su esposa se trasladarán a Suiza por los compromisos deportivos del corredor, campeón del mundo. Pues nada, que les vaya bonito.