DIAGONAL
12 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LOS EXPERTOS en los modos de pensar más útiles a la hora de aguzar la inteligencia y ampliar los conocimientos aconsejan relacionar el mayor número posible de cosas, establecer cuantas conexiones se pueda entre fenómenos que tengan o sugieran algún tipo de cercanía o vínculo. Es un consejo que ponen en práctica lo escritores en general y, sobre todo, quienes escriben novelas, en particular novelas detectivescas -como Ágatha Christie- o de espías -como Robert Littell (autor de una novela sobre la CIA titulada The company, bastante entretenida y muy interesante)-. No quiero decir con esto que los escritores, en general, y los novelistas de los géneros mencionados, en particular, sean más inteligentes o con una mayor extensión de conocimientos. Y no lo quiero decir porque tengo buenas razones personales y motivos muy privados para estar convencido de que ser un buen novelista y un perfecto imbécil no son prendas incompatibles. Lo que sí quiero decir es que resulta últil relacionar las cosas, sobre todo cuando no hay cosa mejor que hacer. Así, por ejemplo, la furibunda campaña contra el tabaco, hoy con proclamas mortuoras y mañana con ilustraciones cadavéricas, está coincidiendo con una cascada de noticias a favor de las excelencias clínicas de la marihuana. Como las fábricas son lo que son, y los negocios están para lo que están, no sería nada extraño que la empresa que hoy deje de vender tabaco, mañana venda marihuana. Los consumidores de tabaco se pondrán a buscar camellos y los de marihuana pondrán cara de enfermos. Eso se llama el vaivén de las simetrías.