La Fiscalía archiva la denuncia contra Julio Iglesias por agresión sexual por falta de jurisdicción
DIAGONAL
03 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LO BUENO de las cosas que no existen o se dan por inexistentes es que casi todas existen. Basta con fijarse y pensarlo un poco. Lo invisible, por ejemplo. No lo vemos, pero está ahí, haciendo de las suyas, matando moscas con el rabo. O lo que no tiene sentido o no parece que lo pueda tener, y, de repente, viene alguien, te lo cuenta y resulta que sí, que lo tiene. Hay muchas cosas inexistentes y sin sentido que aparecen cuando menos te lo esperas para dejarte con un palmo de narices. La televisión, por ejemplo. ¿Quién pensaría en una televisión que no se ve? Pues hay dos consorcios de canales de televisión digital terrestres que no se ven. Emiten «una programación prácticamente invisible». Este tipo de fenómenos ayuda a comprender otros no menos incomprensibles. Así, el entendimiento de una televisión invisible es, o puede ser, de gran eficacia a la hora de entender algo tan duro de pelar como el limbo. Verá usted. Piense en alguien que mira una televisión invisible. ¿Qué diría usted de semejante persona? Diría que está en el limbo. Pues ahí lo tiene usted: el limbo mondo y lirondo. Pero la puerca aún retuerce más el rabo, pues el caso es que esa televisión tampoco se puede mirar, dado que no hay receptores que atrapen sus señales. La noticia es que hay una propuesta del Gobierno para que Retevisión reduzca las tarifas que cobra por distribuir unas señales que nadie puede ver, a la que se añade la sugerencia de que los fabricantes hagan un esfuerzo para reducir los precios de los receptores que no están. Es la demostración mas palmaria de que la imaginación, finalmente, ha llegado al poder.