El lobby

LUIS VENTOSO

SOCIEDAD

01 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

SI formas parte del lobby podrás expedir carnés de autenticidad artística, serás pregonero en fiestas varias e inaugurarás exposiciones (propias y ajenas). Además, establecerás quién está comprometido con el país y quién no y tendrás asiento fijo en todos los congresos, xuntanzas y xornadas varias que hagan referencia a Galicia, pues nadie como tú encarna su esencia. Si entras en el lobby podrás poner a parir la política cultural de la Xunta y, al mismo tiempo, exigirle subvenciones y becas para tus proyectos, pues resultan básicos para el desenrolo del país. Si destacas en el lobby , acabarás incluso teniendo un chollete público en algún conselliño asesor, de funciones tan cruciales como intangibles. ¿Y cómo logra un intelectual, músico, artista o escritor gallego entrar en tan grato lobby ? ¿Cómo se obtiene la etiqueta de gurú nacional ? De entrada, la opinión del gran público es lo de menos: en el lobby da igual si vendes o no, pues los otros lobbistas alabarán tus obras en sus reputados medios (que nadie lee) y tú alabarás las suyas cuando toque. Algunos de nuestros lobbistas más conspicuos han sido primero músicos (no han pasado del millar de discos vendidos) y después han reaparecido como literatos, logrando hitos de 300 libros despachados. Eso sí, avalados por tan grandes éxitos (y tras buscar un currito en TVG), han hecho una tercera resurrección pública para erigirse en conciencia cívica frente al chapapote (el resto de los ciudadanos que protestamos contra la desfeita del Prestige no pintamos nada; tampoco los periodistas que cubrieron la tragedia de manera magnífica en medios deslobbizados , pues como es sabido, vale más un poema de un lobbista en una revista underground que treinta reportajes a fondo de periodismo riguroso). Por último, si acusas a un lobbista de vivir del cuento, de chupotear de la teta pública, de tener más ego que Madonna y de estar en todas las salsas, éste te mirará con cara de misericordia infinita y te recordará que tú eres «un fascista» o (versión benigna) «un cipayo». ¿Valle-Inclán, Cela, Roberto Verino, Leiro? Nada, gallegos tibios. Donde esté un buen relato corto en un fanzine comprometido...