Una cascada con grifo

La Voz

SOCIEDAD

ANA GARCÍA

Galicia tiene un Guadiana. Es la cascada del Xallas, en Ézaro (Dumbría). Oculta durante toda la semana, sólo riega la garganta del monte Pindo los domingos de 12 a 2, aunque sobre el horario hay abiertas discrepancias. Más experiencias: Agua al cubo en Vilagarcía Prado de agua, mar de parras Paseo por las escaleras del Miño «Afuranchado» en Marín Todas las crónicas

17 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Este Guadiana desapareció del todo en 1988, cuando Ferroatlántica construyó el embalse de Santa Uxía, pero la presión popular logró su reapertura. A cuentagotas y durante unas horas veraniegas, pero reapertura. El Xallas es el único río europeo que desemboca con caída directa en el mar, frase que viene en las guías turísticas y queda muy bien soltarla en público, como hace ahora ese papá catalán para asombro de sus nenes. Son las doce, presunta hora de inicio del chou, y ya hay un millar de espectadores. ?Vaya tirón. Los carteles advierten del peligro que supone acercarse en demasía, pero son muchos los que se saltan el consejo y toman posición en la playa de roca que hay a tiro de piedra del caño. Apuntan con sus prismáticos y ajustan sus cámaras. Todo está listo, salvo (Ézaro, tenemos un problema) la cascada. Un asturiano dice que un paisano de Dumbría le ha dicho que la cosa empieza a las 12.30 y acaba a las 13.30 horas. Una madrileña asegura que en la Oficina de Turismo de Cee le han informado de que el agua mana de 12.00 a 15.00. Mis noticias son que se ve de 12.00 a 14.00. Tino, asturiano, apunta que la presa se abre a las 12.00, pero que el agua tarda 40 minutos en llegar. Nadie acierta. A la una menos diez, ruge el Xallas. Entran ganas de aplaudir. Ahí viene. El río hace puenting: casi cien metros de caída libre por las laderas del monte Pindo. La lengua de agua lame ese paladar que es la roca. Embobada mira Elena Vilariño, que tiene nueve años y ha venido con mamá desde Santiago. Le pido que explique lo que está viviendo. Se lo toma como una pregunta de examen. «En un rato te hablo», contesta. Dos gallifantes Crece la cascada, que ahora viste a la montaña con velo blanco. «El río se ha enfadado», poetiza Elena. Venga, niña, vamos con esas sensaciones, que te noto inspirada: «Me gusta como el agua hace agujeros en la montaña, y el vapor que echa también me gusta». Dos gallifantes para Elena Vilariño. «Esto es un poco fraude», se queja la coruñesa Azucena García, que hoy cumple 30 (felicidades). Pide que abran más el grifo, que para eso ha sufrido dos horas de carretera al lento rebufo de la procesión de los domingueros. Azucena se equivocó de día. Y de año. Tengo en mi mano una foto que La Voz publicó hace casi tres, el 21 de agosto del 2000. La cascada del Xallas parece en esa imagen un torrente esplendoroso, que poco tiene que ver con los hilillos que vemos esta mañana. Claro que aquel día se inauguró la fervenza. Lo que leen: se inauguró. Fraga, por supuesto, presidió el acto, y vaya cascada tan chula, tan Marilyn en el Niágara, que le pusieron para la foto demagógica. Noticias del Finisterrae Jesús García, 46 años, madrileño, se carcajea cuando se entera de que Fraga inauguró la cascada. Allá, en la capital, tiene unos vecinos de Corcubión que lo han guiado hasta este espectáculo. Trae noticias del Finisterrae, donde estuvo el sábado: el turismo no va tan mal como en julio, pues tuvo que aparcar muy lejos del faro. «La pena es lo de la playa del Rostro, que está llena de galletas». Más noticias del Telediario de la Costa da Morte. Habla Conchi, 40 y tantos, también madrileña. Está alojada en Camelle. Cuenta que lo de Man aún no lo han limpiado, pero que le gusta así: «El museo está muy abstracto con sus pinchitas negras». Conchi anuncia que se sube al mirador del Ézaro. Le copiamos la idea. Qué final tan bonito para una etapa de la Vuelta a España sería esta ascensión. Ya estamos en todo lo alto. Un plano en relieve colocado por la Diputación informa que lo que se ve al fondo a la derecha es el cabo Finisterre y que aquí, a la izquierda de todo, está O Barquiño. Bravo por la Diputación de A Coruña. En Santa Tecla (A Guarda), el monte más visitado de Galicia, no tienen un plano como éste, y ya se contó en este Con Rodeos que la gente llega arriba muy despistada y pregunta dónde está el Teide. Aquí, a lo sumo, se preguntan dónde está la gran cascada.