TRES PERROS de distintas razas, entre ellos un pastor alemán de mediana edad, abandonan a un ingeniero de Caminos en un área de servicio de la autovía que lleva a Valencia. El hombre fue abandonado tras serle retirado el teléfono móvil y la Visa Oro. También le fue sustraído el documento de identidad y las llaves del Audi. A los pocos días, el ingeniero fue visto en las cercanías del pueblo más próximo a la gasolinera en compañía de otros profesionales asilvestrados que buscaban comida merodeando por los contenedores de basura. Como cada año por estas fechas, en plenas vacaciones, se producen numerosos abandonos de ciudadanos en estaciones de servicio de las carreteras españolas. El ministerio de las buenas costumbres financió la pasada primavera una campaña con anuncios en televisión, radio y prensa diaria con el eslogan «ahora yo no lo haría». Fuentes policiales informan de que la mayoría de estas acciones se deben a una operación orquestada por la Liga Unida de Mascotas y Animales de Compañía (LUMAC), formación que en la segunda década del actual siglo sufrió una escisión simbólica que supuso la segregación del Frente de Mascotas Exóticas (FME), que engloba a loros, cotorras, iguanas y serpientes. Resulta complejo calcular el número de ciudadanos abandonados, y aunque las autoridades lo silencian, todo indica que empieza a ser preocupante.