QUERIDO MUNDO
01 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.TAMBIÉN Silvio Berlusconi, que ayer asumió la presidencia europea, empezó su particular acumulación de capital en el sector de la construcción, de moda estos días en España por algunos oscuros vínculos -al parecer demasiado estrechos- con la política. El nuevo mandatario europeo tenía poco más de 40 años cuando fijó sus ojos en los medios de comunicación, es decir, en el poder mediático, que ha convertido en el motor de su imperio económico y de su vida política. Ahora, a punto de cumplir 67, es un magnate mundial de la televisión, el primer ministro de Italia, el presidente del Milan (club de fútbol) y, desde hoy y hasta diciembre, nuestro presidente como europeos. ¿De dónde ha salido esta exitosa, polémica y sospechosa criatura? Su historial de empresario de origen humilde dice que empezó en los negocios con los 14.000 euros de una indemnización cobrada por su padre. Nadie lo niega, porque su verdadero milagro de la multiplicación de los panes empezó a partir de ahí, y al parecer constituye uno de los misterios mejor custodiados por la banca suiza. Nadie ha logrado hasta ahora desentrañar el tramo clave del proceso que lo llevó a convertirse en el hombre más rico de Italia y uno de los más ricos del mundo, y ahora en el presidente de turno de la UE. Para afrontar este noble cometido sin los engorrosos embrollos judiciales que lo aquejaban, Berlusconi hizo que se aprobase en un tiempo récord una ley de inmunidad que le evitará nuevos procesos hasta el 2006. Sabe que Europa no sueña con él, si no es para tener pesadillas: su biografía y su manera de hacer política casan mal con los usos comunitarios que predominan en Bruselas. Lo sabe porque si de algo puede presumir es de estar bien informado. Encuestas permanentes sobre casi todo sazonan sus desayunos. Sus logros al frente del Gobierno son muy discutidos, con denuncias de deterioro de las libertades democráticas. Pero la versión que impera en sus medios de comunicación (públicos y privados) es que todo va bien, y lo que va mal se debe a la crisis internacional y a la mala disposición de sus adversarios políticos. Este es el atípico y problemático personaje que preside ahora nuestra Europa. to