Lo que daría yo por estar en Ascot un día como hoy (ayer para ustedes). No es que Sabón-Arteixo esté mal, en absoluto... pero no es el colmo del ambiente. En cambio, el hipódromo más británico del mundo tuvo que ser la monda. Como cada año les traigo un pequeñísimo repaso a lo que por allí se vio, con Tracy Rose como protagonista de la página, gracias a ese conjunto de vestidito, sombrero, flor, estambres y uñas que quita la respiración. Lo mejor es la cara de felicidad que luce el señor que se pasea a su vera. Después hay otros modelos, como los de arriba: la nube beso, que parece sacado de una clase de manualidades de la ESO; el cursi de plumas rosas de la que bien podría ser la prima de Monica Lewinsky o el conjunto de lapiceros con sombrero de ala ancha diseñado la joven Cozmo Jenks para la ocasión (por cierto, una autoridad en materia de sombreros raros). Me queda fuera el discreto y favorecedor modelo de la nietísima, Zara Philips, y también me hubiese gustado traerles un resumen de los chaqués que se vieron en la cita londinense, con chalecos y corbatas llenos de color, e incluso alguna que otra camisa. Pero claro, las fotos no son tan vistosas. Plácido y Luisa Fernanda Para estilo, el de Plácido Domingo. El cantante vio cumplido ayer un viejo deseo, que tiene que ver con Luisa Fernanda. Los mayores que lean esta columna se habrán dado cuenta de esta pequeña broma, ya que la tal Luisa Fernanda no es ninguna de esas señoritas que aparecen en la vida de los famosos, sino una zarzuela. El caso es que Domingo ha podido cantarla en la mismísima Scala de Milán, que es más que poner una pica en Flandes. Para el tenor el hecho tenía un valor añadido, ya que la zarzuela era de las preferidas de sus padres y la cantaron centenares de veces. Habría que escuchar a Domingo en la piel de Vidal Hernando cantando aquello de «¡Ay! mi morena, morena clara...» (¡Dios mío, parezco mi madre!). Igual que Domingo ha conseguido cantar zarzuela en La Scala, Kazimiera Wojcikowska se ha hecho con el título de ingeniero en Varsovia. Lo de la mujer es de mérito porque tiene 80 años y ya intentó terminar sus estudios juveniles en 1969 y 1974. La vida no le dio oportunidades y sí un infarto, pero ella tenía claro que iba a ganar la batalla y ya lo ven. Todo es proponérselo.