El mal tiempo impide el rescate de Pen Hadow, el británico que el día 19 se convirtió en el primer ser humano en llegar solo y sin ayuda al punto más septentrional del planeta
27 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.«Estoy muy aburrido, solo y aislado. Me estoy volviendo loco» «Lo hice». Cuando el 19 de mayo Pen Hadow pisó el Polo Norte geográfico no pudo reprimir un suspiro. «El sentimiento dominante inmediato es de un intenso alivio. Pero estoy agotado», declaró aquel día al diario londinense The Times . En aquel momento, Hadow, que digería la satisfacción de haberse convertido en el primer ser humano que consiguió llegar al punto más septentrional del planeta sin ayuda, solo y a pie, confiaba en regresar de inmediato a la civilización. Pero su aventura se está prolongando más de lo esperado. El mal tiempo ha impedido el rescate de este aventurero británico de 41 años, que a estas horas consume sus últimas raciones de frutos secos y chocolate y que se guarnece del frío bajo una tienda de campaña instalada sobre una gran placa de hielo flotante. Hadow partió el 17 de marzo de la costa norte de Canadá con el propósito de dedicar los 63 días siguientes a recorrer los 765 kilómetros que lo separaban del Polo Norte. La travesía la hizo completamente solo, apoyado en un trineo de 150 kilos del que tuvo que acabar tirando después de perder uno de los esquíes que le permitían deslizarse por la nieve y el hielo. Pero ocho días después de haber consumado la empresa en la que ya había fallado en dos ocasiones anteriores, Pen Hadow se encuentra en una situación «desesperada», según reconocían ayer miembros de su equipo, que esperan que el tiempo mejore para enviar un avión Twin Otter desde la isla Ellesmere, en Canadá, para poder rescartarlo. El jueves pasado la batería del teléfono por satélite que lo mantenía conectado con el mundo se agotó. Segundos antes pudo expresar cómo se sentía. «Estoy muy aburrido, solo y aislado. Me estoy volviendo loco». Desde ese instante sólo puede comunicarse a través de una radio baliza que le permite confirmar que sigue vivo y a la espera de regresar. El equipo que ha organizado la aventura de Hadow se mantiene alerta mirando al cielo. «Todo está preparado. Los pilotos están listos, el avión con el depósito lleno, los bocadillos hechos y la ropa limpia empaquetada. Todo lo que necesitamos es buen tiempo», declaró Ian Wesley, jefe de la expedición. En Dartmoor, Inglaterra, esperan a Hadow su mujer, Mary, y sus dos hijos pequeños. La mujer prefiere ser optimista. «Pen es invencible. Sabía que era bueno, pero no que era el mejor del mundo».