El precedente de Lewinski

Alba Díaz-Pachín redacción

SOCIEDAD

Una nueva biografía de Kennedy desvela que el presidente norteamericano también mantuvo un romance con una becaria

13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mónica Lewinski pasará a la historia, pero no como un caso aislado. La famosa becaria no fue la única que consiguió aliviar sexualmente a un presidente de los Estados Unidos. Su singular experiencia ya había sido vivida por otra chica más de treinta años antes en un escenario idéntico, aunque con un partenaire diferente: John F. Kennedy. Los detalles de la historia pueden leerse desde hoy en la última biografía del legendario presidente. Legendario por su actividad política, pero también por su historia sexual, que incluye mitos de la categoría de Marilyn Monroe. El nuevo libro se titula Una vida inacabada: John F. Kennedy 1917-1963 y ha sido escrito por el historiador Robert Dallek. El revuelo editorial, desde luego, se ha montado con la revelación de su relación con una becaria de la que no se conoce su nombre. Una vieja entrevista La pista la aportó Barbara Gamarekian, que en su día trabajó como consejera de prensa de la Casa Blanca. En una entrevista para un proyecto historiográfico sobre Kennedy, Gamarekian recordó a la becaria: 19 años, muy atractiva y manifiestamente prescindible en sus trabajos de oficina: «No sabía escribir a máquina. Podía contestar el teléfono y transmitir mensajes, pero no era un elemento de valor para nosotros». También recordaba la especial relación que mantenía con el presidente. La verdad es que la aparentemente escasa capacidad de aquella becaria no era obstáculo para que el presidente la reclamara en su equipo durante alguno de sus viajes. Aquella entrevista, concedida en 1964, quedó en el baúl de los recuerdos hasta que el avispado Dallek, que también ha escrito biografías de Lyndon B. Johnson y de Franklin Roosevelt, la rescató para incluirla en este nuevo repaso a la vida de JFK. Lo cierto es que las correrías sexuales de Kennedy, que sólo fueron conocidas tras su muerte, en 1963, encajan perfectamente con la nueva revelación sobre sus intimidades dentro de la Casa Blanca que, más de tres décadas después, recogería con gran escándalo Bill Clinton. De hecho, el predecesor de Bush como inquilino en el despacho oval, utilizó cuanto pudo de sus similitudes con Kennedy en su carrera política. Ahora se conoce que estos paralelismos incluían hasta los momentos más íntimos.