No es tan fácil meterse en el sambódromo. El epicentro del carnaval mundial tiene muchos adeptos. Tantos que a algunos no les importa colgarse de las ventanas de un tercer piso para tener entrada de lujo. De todos modos, háganme caso que es la última oportunidad. La mejor entrada es disfrazarse y participar. En Río de Janeiro, en A Coruña, en Venecia, en Monforte o en Laza. Si todavía se lo está pensando, no lo haga más. Cómprese una careta, póngase un traje de lo que sea y péguese la pasada, que la jornada bien lo merece. No sólo se divierten los brasileños. Faltaría más. Carnaval informativo Y mientras el mundo se divierte, las noticias se desmadran. Por ejemplo, Kournikova estuvo casada y ahora está divorciada. Lo ha confirmado su ex marido, aquel jugador de hockey hielo llamado Sergei Fedorov . Dice que ahora, ni se hablan. Madonna se va a dedicar ahora a escribir libros para niños. Cinco concretamente, según el contrato que ha firmado con la editorial británica Penguin. A ver si tiene más suerte que con el cine. Anthony Hopkins se ha casado. Con una anticuaria de nombre Stella Arroyave. Por supuesto, ceremonia privada con el fondo de la playa de Malibú. Hasta aquí, todo más o menos normal. Lo que ya no es tan habitual es que un árbitro suspenda un partido porque le roben el reloj (un Rolex) y la billetera. Sucedió en Italia, en un partido de aficionados. El colegiado dijo, tras comprobar el robo, que no se encontraba en las mejores condiciones para arbitrar. También en Italia, una señora de 97 años recibió estos días la friolera de 900 multas por conducir sin permiso coches de lujo. Y la anciana, ni tiene carné, ni, desde luego, coches de lujo. Pero lo que ya es la bomba es lo de Karl-Friedrich Lenze , un artista de 54 años que ha pedido licencia para abrir un burdel para perros sexualmente frustrados. Tiene previsto hasta el precio: 25 euros por cada media hora. «Si los perros no pueden obtener lo que quieren, se frustran, igual que las personas», dice el artista con más razón que un santo En fin, que no cabe duda que todo el mundo está de carnaval. Así que yo no voy a ser menos y pienso celebrar al máximo las pocas horas de transgresión que quedan. Mañana más.