El principal encausado estaba en busca y captura por un delito similar La Guardia Civil habilita un teléfono para las mujeres operadas de forma clandestina.
21 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.El titular del juzgado número 1 de Tenerife dejó en libertad a los tres implicados en el fraude detectado por la Guardia Civil en Arrecife (Lanzarote), donde en dos peluquerías se realizaban implantes de silicona de forma totalmente ilegal, sin ningún control sanitario. El principal encausado es Pedro S.C.A., de 48 años de edad, al que se le acusa de un delito contra la salud pública, lesiones imprudentes e intrusismo profesional, ya que él era quien inyectaba la silicona en senos y rostros de las clientas de las peluquerías Bigudí y Mariló, e incluso administraba la anestesia local. Las otras dos detenidas son las propietarias de los negocios: D.M.L.V., de 30 años, y M.D.M.P., de 46, que habían sido acusadas de sendos delitos contra la salud pública; sin embargo, una de ellas fue puesta en libertad sin cargos, según informó la Guardia Civil. Nuevas detenciones Los agentes que investigan el caso no descartan nuevas detenciones porque al parecer no es la primera vez que se detecta un hecho similar. De hecho, han habilitado un teléfono para recoger las denuncias de más afectadas, el 928 592 400. Según informaron ayer desde el Colegio de Médicos de Canarias, sobre Pedro S.C.A., un travesti conocido por Ruth, pesaba una orden de busca y captura, tras no haber acudido a un juicio el año pasado en el que se le acusaba de algo similar y cuyo caso permanece bajo secreto sumarial. En cuanto a este caso, se descubrió en noviembre del año pasado, cuando el único cirujano autorizado para realizar este tipo de operaciones en la isla, Ricardo Riad, denunció el caso de una mujer que presentaba una lesión irreparable en las mamas tras haberse sometido a esa peculiar cirugía estética. Acusación particular Por otra parte, el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Estética (SECE), David Cohen, anunció la intención de dicha asociación de personarse como acusación particular «por delitos contra la salud pública y por ensuciar la labor de los profesionales de la cirugía estética». Según Cohen, el acusado importaba de Francia el aceite de silicona, ya que en España está prohibido para fines médicos, con el que realizaban los implantes. De hecho, en un principio las inyecciones de silicona daban un resultado aparentemente bueno, pero con el tiempo el líquido tiende a moverse por el cuerpo y lo mínimo que provoca son deformidades. De ahí la prohibición de su uso médico en España. Además de la obvia culpa de los que inyectaban la silicona, el presidente de los cirujanos estéticos también reconoció la «irresponsabilidad» de las personas afectadas, «que acudieron a una peluquería y no a un centro autorizado para dejarse inyectar cualquier cosa en su cuerpo». De ahí que pida más «sentido común».